FINAL QQCCMH: El amor triunfa entre Sandro y Vicente; y Cristofer da la sorpresa

Cuatro

 

Tras dos meses de idas y venidas, expulsiones, repescas, engaños, estrategias, discusiones, regalos de despedida, flirteos y mucho más, tocaba elegir. La cuarta edición de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? llegaba a su fin y lo hacía, como era de esperar, con muchas preguntas por responder. Y es que, a excepción de David, pocos tróspidos tenían claro qué iban a hacer con su corazón. 

Eso sí, España entera estaba pendiente del que se ha convertido en culebrón nacional. Sandro, Mister Sonrisa Gay 2014, el tróspido más adorable y enamoradizo de la edición, y casi de la historia, estaba sufriendo por amor. Y con él, los cientos de miles de personas que estaban pegadas al televisor. Y es que Vicente, su Vicente, nuestro Vicente, y cada día el de más gente, le había mentido. 

Cuan cruel es el amor en el universo tróspido. Lo cierto es que Vicente había confesado a Rosa su affaite con Ra. Y claro, Rosa, como buena madre, le contó la confesión a su hijo. Un Sandro que, a pesar de las dudas, había confiado en la negativa de Vicente.

La cara de Sandro, desencajada y dolorida, llegó al corazón de media España. Todos éramos Sandro. Más aún cuando entró Vicente, acompañado de unos mariachis. Madre del amor hermoso. Lo suyo parecía no tener solución. Pero he aquí que Cupido tiró de artillería pesada y obró el milagro. Necesito saber que lo que he vivido contigo es real. Las palabras de Sandro que emocionaron a Spielberg fueron correspondidas con un te amo y un beso, dignos de Oscar. El amor volvía a triunfar en QQCCMH. 

Cristofer, el seductor precoz

Y lo cierto es que la noche se cerró rozando el pleno del amor. Tan sólo Rafa falló a su cita con Cupido. El millonario marbellí optó por quedarse con María Luisa y dejar marchar a Sandra. Y lo mejor es que nadie se sorpendió de la decisión. Algo lógico, pues la química entre la pareja era de 0,1 sobre 10. 

Eso sí, el clan marbellí aún no había dicho su última palabra. Cristopher, el hermano pequeño de Rafa; el artista de la familia; la versión mini de Julio Iglesias, aún tenía una bola de partido y bien que la aprovechó Quería preguntar a mi hermano si le importa que le pida una cita a Claudia. Olé ahí los jóvenes lanzados. Y lo mejor es que la bella cubana dijo sí. Al final, el menos esperado se lleva a la chica Interviú. Buen movimiento. 

Markus entre dos tierras

Quien lo tenía menos claro para elegir era Markus. El modelo, imponente como siempre, hizo venir tanto a Rocío como a Sara. Una tenía lo familiar que busca en una mujer, y la otra el lado salvaje. Pero claro, él quería ambas. Imposible. Al menos entre ellas. Eso sí, tras dar más vueltas que un tiovivo, Markus optó por usar la cabeza y el corazón antes que nada y escogió a Rocío, para regocijo de MJ. 

Eso sí, reseñable fue la actitud de Sarita quien, a pesar del dolor del momento, les deseó lo mejor y mantuvo la compostura en el altar. Una gatita dulce que se fue con el coracón partido. Una pena, pero así es el amor cuando no eres correspondido, doloroso y complicado. 

Diego, Estrella y acción

Y s MJ estaba contenta con la decisión de Markus, los sentimientos de Estrella con la decisión de su hijo eran bien distintos. La extremeño no soportaba a Bea. Le cogió gato por decirle que tenía el pelo seco y ahí le puso la cruz. El único problema fue que Diego la escogió, tras despedir a Angie en la mítica tienda Akira Cómics. 

Así las cosas, cuando Estrella vio asomar un pelo rojo por la puerta, dejó claro que ella no pasaba por el aro. Y lo cierto es que no dio su brazo a torcer. Se fue enfurruñada mientras su hijo abandonaba el plató de la mano del amor de su vida: Bea. Eso sí, un amor que ha durado bien poco pues, a juzgar por las redes sociales, ahora Bea pasa más tiempo con Yasmina que con Diego. El mundo bifásico es fascinante. 

David, rápida y al pie

Y quien no tuvo duda alguna fue David. Su elegida fue Ana, la candidata de su madre, quien se puso más contenta que el propio David. Y es que Rosa tenía mucho miedo a la elección de su hijo. Vale que tiene 36 años, pero si seguía con ella en casa era por algo, sus malas elecciones anteriores. Si Ana es la definitiva, sólo el tiempo lo dirá. Por si acaso, Rosa hacía su petición rápidamente: quiero mellizos. ¿Hay mejor forma de despedir una temporada tróspida? 

Fotos: Mediaset

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