Fallece el actor Aitor Mazo a los 53 años

El actor Aitor Mazo, de tan sólo 53 años, ha fallecido durante la mañana de este jueves en su domicilio, en el barrio de Txurdinaga en Bilbao. Según han confirmado fuentes cercanas al intérprete, su fallecimiento se habría producido por una insuficiencia coronaria. Y es que Aitor sufrió hace unos años un microinfarto y se le implantaron dos stents, según ha declarado su familia. 

El actor ganó popularidad tras su participación en las series 'Compañeros, 'El comisario', 'Piratas' y la más reciente 'Amar es para siempre'. Uno de sus últimos trabajos en televisión ha sido su colaboración en la serie de Televisión Española 'El Ministerio del Tiempo' junto a Rodolfo Sancho y Aura Garrido

Aitor Mazo también tuvo la oportunidad de trabajar en el mundo del cine con directores españoles como Julio Médem en la película 'Vacas, como un soldado', con Álex de la Iglesia en 'La Comunidad' o con el exitoso Emilio Martínez Lázaro con su 'Ocho Apellidos Vascos' donde Aitor daba vida al cura Inaxio. Su última aparición fue en el filme 'Lasa y Zabala' donde interpretó a un juez.

Fotos: Gtres

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En ocasiones son hasta objeto de burlas, de chiste fácil por la interpretación de sus actores, por el decorado o por la peculiar dirección de sus directores, pero obviar que tienen a una legión de fieles sería engañarse. Y es que el cine de Serie B, que se suele asociar con el frikismo y la caspa ha estado siempre y amenaza con permanecer siempre así. Un público que sediento de historias rinde honores a exitazos cono Sharknado.

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No importa el modelo de tu moto, el viento que nos pega es el mismo. No sabemos de quién es esa frase, pero tiene razón sólo en parte. Y es que el modelo de la moto importa y mucho. No obstante, lo que importa de verdad es quien vaya sobre dicha moto. Es decir, de a quien le pegue el aire. 

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En muchas ocasiones el terror no es mayor por lo que muestra sino por lo que deja entrever, por aquellos elementos que aparecen puntualmente en el filme pero que dicen mucho más de lo que en otro contexto pudieran hacer. Un teléfono; un vídeo, peluches… muchas cosas que añaden una dosis de mayor tensión a una película que busca que el espectador girte, llore o patalee producto del miedo.

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