El Ministerio del Tiempo. 1x16: Un encuentro muy esperado y un adiós

Tve1 - Lunes a las 22:00

Julián continuaba en Filipinas durante la Guerra de Cuba en 1898 luchando contra la inevitable muerte por inanición y deshidratación de los soldados(se comían, incluso, hasta las cucarachas) y escribiéndoles las cartas que ellos no podían, porque eran analfabetos.

Allí aparecía Alonso para apoyar a su compañero de la Patrulla del Tiempo. No iba a ser nada fácil porque al verlos hablar, el teniente le decía al capitán que sospechaba de que estos dos hombres pudieran ser espías.

Alonso iba a Filipinas para sacar a su compañero Julián de allí.

Alonso tenía un plan, y era el de escapar por un muro medio derruído sobre el que él mismo les había prometido a sus superiores que lo volvería a levantar. El caso es que al tener la mosca detrás de la oreja el teniente, justo les pillaba en el momento de huir y hacía que los encerraran y que les pusieran grilletes. Pero, ¡para algo le iban a servir a Alonso las enseñanzas de Houdini! y lograba, gracias a sus trucos, abrir los candados y escapar.

La nueva parejita de El Ministerio

Mientras, Ernesto, iba a buscar a su hijo y Pacino animaba a su compañero de piso, Alonso, para que llamara a la abogada, Elena, a la que Alonso ve como su antigua esposa, pero el de Los Tercios de Flandes no lo hace por pura timidez.

El que sí dejaba la vergüenza a un lado era el propio Pacino. El policía le confesaba a Amelia su mayor preocupación y es que su madre (interpretada por Pastora Vega) quería pedirle el divorcio a su padre (Santiago Meléndez), justo cuando acababan de sacar la Ley (podría ser una de las primeras separaciones legales de la democracia) y su progenitor había cogido su arma reglamentaria con alguna mala idea en la cabeza, pero Pacino había conseguido pararle los pies a tiempo.

Puestos a revelar secretos, Amelia Folch, le llevaba a su amigo Pacino a su propia tumba, y es que ella tenía una hija y sabía cuando iba a morir ella misma.

Amelia y Pacino por fin de unían.

Y, entre confesiones y confesiones, saltaba la chispa, la chispa se convertía, rápidamente, en llama, y acababan en la cama.

De repente, era Alonso el que estropeaba el momento llamando al móvil de Amelia para contarle que había localizado a Julián en la guerra de Filipinas y que le llevaba de vuelta a El Ministerio.

La vuelta definitiva de Julián

Tras permanecer Julián un rato en la cafetería recordando duras imágenes de guerra,  llegaba el momento más esperado y es que con Amelia y Alonso como testigos, Julián y Pacino se conocían. ¿No te había visto antes?, decía el enfermero del Samur del siglo XXI.

Julián y Pacino se saludaban tras llegar uno y comenzar a despedirse el otro.

También, había abrazo de despedida por parte de Pacino para Amelia y frasecita de Julián al verle alejarse: ¡parece un gran tipo, decía. A lo que Amelia respondía: ¡lo es!.

Así, Pacino abandonaba el Ministerio (para desgracia de los seguidores de Hugo Silva) acompañado hasta la puerta por su compañero de piso, Alonso, que le hacía prometer que volvería algún día. Y con un ¡volveré!, se cerraba el capítulo número 16 de la serie de moda de Televisión Española.

 

Fotos: RTVE y Twitter.

 

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