De La Vaina Loca a Eyes Wide Shut: las 10 escenas más ridículas de la historia del cine

Estamos hablando de ese tipo de escenas que provocan involuntariamente un pasmo de verguenza ajena, un jijijí jajajá con algo de sonrojo, un no sé qué inquietante, unas ganas locas de salir corriendo aunque... Sí, en el fondo nos gustan.

Las escenas ridículas en el cine son una especie de placer culpable para los rastreadores de emociones fuertes.

Y más si están protagonizadas por grandes de la pantalla del calibre de un Van Damme, una Nicole Kidman o un juvenil Richard Gere.

Ay, qué ratitos tan buenos.

1. La Vaina Loca

La pieza maestra de todas las escenas ridículas que en la historia del cine han sido. El indiscutible número uno de todo ranking de estas características. Jean Claude Van Damme bailando en Kickboxing, obra maestra del cine de acción de serie Z, una verdadera delicia de estupideces y momentazos como este. Todo es perfecto en esta secuencia: el vestuario (pantalones de pinzas + camiseta de tirantes negra = combinación ganadora), Van Damme haciéndose el borracho de modo pésimo, la música ratonera, el decorado que atufa a cartón piedra... En fin, qué más se puede pedir. La escena se rodó en 1989 y ya más recientemente se rebautizó como Una Vaina Loca al viralizarse una versión con música de Don Omar que encajaba perfectamente con los penosos pasos de baile de Van Damme.

2. El primer pase de revista en Oficial y caballero

Ya son todo un clásico cinematográfico las escenas con militarote soltando la charla a sus subordinados: de La chaqueta metálica a El sargento de hierro hemos visto cientos de ellas. Pero esta de Oficial y caballero tiene el punto ridículo propio de lo que ha quedado pasadísimo de moda. Y es que, claro, esta peli se estrenó en 1982 y el tiempo no pasa en balde. Basta con escuchar al oficial negro que suelta la arenga a los reclutas decir: "¿Dónde habéis estado toda la vida? ¿En una orgía? Escuchando música de Mick Jagger y hablando mal de vuestro país, estoy seguro". Y luego quiere ponerse en plan duro pero no hay manera porque en 1982 todavía no se podían decir todas las palabrotas y brutalidades que ahora se aceptan hasta en una película de Disney. Muy divertida.

3. Sexo con La Cosa del Pantano en El retorno de La Cosa del Pantano

La película es una rareza protagonizada por Heater Locker y hecha medio en serio medio en broma. El regreso de La Cosa del Pantano se estrenó en 1989 y su secuencia magistramente ridícula es la escena de amor entre La Cosa del Pantano y la bella protagonista. Dice La Cosa del Pantano ante las insinuaciones de una desatada Heater Locker: "Soy una planta". A lo que ella responde: "No importa. Soy vegetariana". Digno de verse aunque sea con esos subtítulos raros en algún idioma del norte de Europa o algo así. Es lo que hemos encontrado en Youtube pero, insistimos, merece la pena. (Por cierto, en lo que a erótica se refiere, la escena es de lo más inocente, no se inquiete nadie).

4. Cuando Charles Bronson mata a un pandillero por robarle la cámara de fotos y tirarle el helado

No podía faltar Charles Bronson aquí ni (of course) sus añejas películas de los años 80. En Yo soy la justicia II no se anda con chiquitas: va Charles Bronson y se compra un bombón helado y sale a la calle tan contento, le empuja un pandilero vacilón aposta tirándole el helado de marras y robándole la cámara de fotos, Charles Bronson saca el pistolón y lo deja seco. Así, sin anestesia. Luego el vecindario agradecido aplaude al justiciero. Para que digan de Donald Trump y sus excesos argumentales. Casi nada comparado con Bronson. Lo más alucinante es que la serie de películas de Charles Bronson en las que encarnada al justiciero de la ciudad se rodaban totalmente en serio y para público (ejem) adulto.

5. El baile presuntamente sexy entre Michael Douglas y Sharon Stone en Instinto Básico

Michael Douglas le parece sexy a la industria del cine estadounidense, a Catherine Zeta-Jones y para de contar. Pero el caso es que hubo un momento que no paraban de ofrecerle películas de alto voltaje erótico. Instinto básico fue su gran momento como galán pero los bailes los carga el diablo y, sobre todo, ¡cuidado con el estilismo! Un jersey de cuello de pico sin nada debajo para ir a la discoteca no resulta, tal vez, lo más adecuado. La escena provoca un cosquilleo de vergüencilla ajena en el espectador muy alejado de la pretensión sensual planteada seguramente en el guión. Miedi.

6. La peor muerte del cine 

No podía faltar el cine turco en esta selección. Allá por los años 70 y 80 Turquía era una potencia cinematográfica a la hora de hacer cine de serie Z con superhéroes bizarros. En esta ocasión, la escena corresponde a Karate Girl (Kareteci Kiz) y el tipo del peluquín al que dispara la protagonista tarda en morirse un montón a cámara lenta y lo hace rematadamente mal. Parece de broma pero la peli iba en serio.

7. Flatulencias por cortesía de Eddy Murphy

Eddie Murphy fue una estrella indiscutible pero su humor, en fin, sí resultaba más que discutible. Véase esta escena de El profesor chiflado interpretada en su integridad por Eddie Murphy desdoblado en múltiples papeles y en el que las flatulencias son las protagonistas. Ya sabían Bud Spencer y Terecen Hill que una ventosidad suele ser un recurso eficaz a la hora de provocar la risa. Pues Eddie Murphy lo mismo. Lo que pasa es que da un poco de repelús la escenita y todo deriva hacia la ridiculez (y ni tan siquiera deliciosa).

8. Más flatulencias con Robin Williams y Matt Damon

Mucho se ha llorado (con razón) por Robin Williams pero reconozcamos que el entrañable actor también nos hizo pasar algunos tragos complicaditos. Esta escena presuntamente tierna de El indomable Will Hunting no es que bordee el ridículo sino que se sumerge en él. El profesor que interpreta Robin Williams da una lección de vida a Matt Damon con una anécdota muy divertida acerca de cuando su fallecida esposa se tiraba pedos. Así como lo oyen. La cosa está entre la cursilería, lo hilarante, lo lisérgico y el desparrame guionístico. Increíble pero cierto.

9. Cuando Nicholas Cage se ríe (o llora) en general

Nicholas Cage merecería capítulo aparte en la cuestión de la verguenza ajena. Lo tendrá. De momento, quedémonos con esta escena de Cara a cara, clásico de John Woo en el que el actor ofrece momentos de gloria por doquier. El modo en que modula el tránsito del rostro serio a la risa desenfrenada es puro Nicholas Cage. Pasadísimo de rosca como acostumbra pero, a la vez, fascinante. Todo un espectáculo de la sobreactuación. Un fenómeno de la naturaleza.

10. Eyes Wide Shut (al completo)

Stanley Kubrick fue un genio indiscutible pero Eyes Wide Shut le salió chanante. Todo en esta película provoca la risa, el pasmo o la verguenza ajena: la escena de la prostituta menor de edad en la tienda, el rostro de Tom Cruise perplejo bajo las luces de la ciudad, la orgía, la frasecita final que lanza Nicole Kidman. Encima no se entiende nada lo que Kubrick pretendía contarnos. La fotografía y la iluminacion son, eso sí, un prodigio de belleza (y no es broma). Pero, claro, el guión es tan sumamente idiota y las interpretaciones tan poco creíbles. Y dicho todo esto: ¿por qué cada vez que la están emitiendo en alguna cadena nos quedamos mirando y la vemos hasta el final? Misterios insondables.

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