Chiquito, Pedro Reyes, Cruz y Raya, Barragán: inolvidables del humor de los 90

El 26 de marzo los fieles al humor en España se desayunaban con una triste noticia. Uno de los hombres que más les había hecho reír durante tres décadas fallecía víctima de un infarto. Pedro Reyes se marchaba y dejaba el recuerdo de su humor absurdo. Reyes se hizo conocido por su dúo televisivo con Pablo Carbonell. Ese Pedro y Pablo es historia de la televisión española.

 La carrera de Pedro Reyes voló en solitario y durante los noventa se hizo un habitual de los programas de humor. Sin duda, fue una de las estrellas de No te rías que es peor, aquel programa de sobremesa en TVE que iba junto al programa de Arguiñano y justo antes del Telediario.

La labor de Reyes allí consistía, junto a otros humoristas, en hacer la mayor cantidad de chistes posibles para que el concursante rompiera a reír y así no ganara. Fue una época dorada para el humor en televisión la de la década de los 90.

No reírse era imposible

El programa se estableció casi a modo de cantera de gente hecha para hacer sonreír. Quizá el personaje que más relevancia tomó fue el Señor Barragán creado por José María Rubio Barragán. Ataviado con una bata vieja, unas grandes gafas y una boina roída y aspecto mugroso, era un continuo disparar de chistes bastos y humor absurdo.

Otro programa de humor noventero que fue un semillero de cómicos era Genio y Figura, presentado por el  malogrado Pepe Carrol. Si hay una estrella de ese programa y que pasó a convertirse casi en leyenda fue Chiquito de la Calzada. En su caso siempre importó más el envoltorio que lo contado. Sus chistes no tenían un final estándar, pero fue capaz de crear un lenguaje que se hizo jerga en la época. Fistro, pecadorl o bravido podrían estar perfectamente en la RAE. Varias películas como Brácula, Condemor o Papá Piquillo, se sumaron a sus pequeños grandes éxitos.

De Genio y Figura también surgió Paz Padilla quien, con frescura y gracejo gaditano, se convirtió en una habitual en la televisión. Eso sí, quién le iba a decir que 20 años después presentaría Sálvame. Las vueltas que da la vida. 

Los dúos se hicieron fuertes

Pero los noventa también fue la época de los dúos. Los Morancos y Cruz y Raya convivieron durante esos años y tomaron, más los segundos que los primeros, el testigo dejado por Martes y Trece que se separaron por esas fechas. Cruz y Raya fue el dúo que TVE usó más durante esos años para despedir el año. Ahora es uno de ellos, José Mota, quien sigue haciéndolo. Y la pública también fue el hogar habitual de Ángel Garó quizá la estrella de Noche de Fiesta (programa de José Luís Moreno). ¿Quién no recuerda sus gritos a Maruchi? Ahí tan sólo Jaimito Borromeo y sus tirantes le hacían sombra.

Pepe Viyuela antes de ser Filemón y Chema en Aída fue un tipo incapaz de sentarse en una silla. Su espectáculo durante esos años en los que acababa desesperado por se incapaz de desplegar una silla sin golpearse es ya un clásico en los programa que recopilan sketchs clásicos.

En la segunda parte de la década Telecinco quiso dar cancha al humor y llegó el turno para que alguien como Florentino Fernández imitando a Chiquito y creando al personaje de Crispín se hiciera muy conocido. El Informal ya fue su espaldarazo definitivo. Fueron los últimos años en los que preponderó ese tipo de humor. Después el monólogo tomó las riendas.

Fotos: RTVE, Mediaset, Facebook, Twitter

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Mucho ha cambiado TVE desde 1978 hasta ahora. Una época en la que el Renault 5 y el Citroen CX eran los coches de moda y en la tele eran tendencia el bigote y la barba. 

Un 6 de diciembre de aquel año se votaba la Constitución y toda España estaba pendiente de qué saldría (si SÍ o si NO).

Los currelas todavía eran mayoritariamente hombres en las fábricas (y en casi todos los lados) y desayunaban un bocata de anchoas con queso regado con Soberano y los domingos se ponían Varón Dandy para oler bien.

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Ha hablado Bob Pop de su abuela Felisa, fan de Jimmy Somerville (The Communards) y muy aficionada al fútbol. Y ha contado una anécdota: el abuelo de Bob Pop apagaba la tele cuando perdía el Real Madrid, equipo del que era fanático, y su abuela Felisa se quedaba con las ganas de ver el partido. ¿Cómo lo solucionaba? Mediante una llamada de teléfono. Hay que escuchar a Bob Pop contar la historia completa, con su ternura y humor característicos.

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