10 series míticas para quienes hicieron la EGB

Ni Juego de tronos ni nada. Las series que molaban eran las que veíamos los niños y niñas que hicimos la EGB.

He aquí 10 grandísimas series de televisión de cuando merendábamos bocatas de Nocilla y devorábamos helados Drácula frente a la tele, con pantalones cortos y las pertinentes costras en las rodillas.

1. Vacaciones en el mar

El que más nos gustaba de esta serie era el camarero: Isaac. De hecho, tanto gustaba a niños y mayores el bigotudo camarero que se lo trajeron a España a hacer un anuncio de Piña Colada ("Del Caribe la traigo yo...").

El mecanismo argumental de Vacaciones era más simple que el mecanismo de un chupete: cada capítulo, un crucero con viajeros variopintos y todos deseosos de amarse o, lo que es lo mismo, de acostarse unos con otros. Porque la serie tenía un punto de exaltación de la promiscuidad que no veas.

Lo mejor eran los invitados especiales: salió hasta Andy Warhol en un capítulo, todo el viejo Hollywood (incluso la actriz de cine mundo Lillian Gish buscaba novio en The Love Boat) y un día bailaron los Village People en cubierta. La canción era, sencillamente, magistral.

2. Con ocho basta

La típica familia feliz estadounidense muy numerosa. Vivían en Sacramento, California, y nuestro preferido era (claro) Nicholas.

Nicholas era el pequeño de Con ocho basta y llevaba un pelo setentero que daba vértigo verle. Un poco como Leif Garret y otros figuras de la época.

El pobre chaval luego no superó el éxitazo de la serie. Nos referimos al actor que encarnaba a Nicholas, un tal Adam Rich. Le detuvieron por asunto de drogas y alcohol y hasta se publió su muerte en 1996. Pero no estaba muerto. Estaba tomando cañas.

Como curiosidad: en el primer episodio de Con ocho basta salió Mark Hamill (Luke Skywalker) haciendo de hijo jovencito pero le llamaron para La guerra de las galaxias.

3. Cuentos del mono de oro

A rebufo del exitazo de Indiana Jones la cadena ABC produjo esta serie de 21 episodios que se emitió allá por 1982-1983.

Cuentos del mono de oro la pusieron un verano después de comer y los chavales alucinamos porque tenía algún pasaje semierótico bastante subido de tono. Con decir que había un falso misionero que se dedicaba a evangelizar guapísimas indígenas llevándoselas a la cama. 

También había un perro con parche pirata y un protagonista carismático y caradura que interpretaba Stephen Collins.

Estuvo Stephen Collins siendo rostro habitual de las series estadounidenses familiares hasta que en 2014 su ex mujer le acusó de abusar de menores y su carrera finalizó abruptamente.

4. Un hombre en casa

Esta serie (ojo) a veces tenía un rombo,

Un hombre en casa era una de esas comedias que los británicos bordaban en los 70. En cuanto veías por delante que salía el rótulo de Thames, sabías que ibas a reirte.

El protagonista de esta serie era Richard O' Sullivan, que luego hizo también Dick Turpin. Lo mejor era que le doblaba Luis Varela, lo cual mejoraba enormemente el original.

Y encima salían Los Roper, que luego tuvieron serie propia. Qué más se podía pedir.

5. Dallas

El culebrón a la americana por excelencia. 1978 vio nacer la Constitución española y Dallas.

El protagonista de verdad era JR, el malo, al cual incluso le hizo unas coplillas el ínclito Pepe Da Rosa: "Del cabo de Gata/ al de Finisterre/ ay, que ver la gente/ cómo está con JR".

Todo era excesivo y todo el mundo peleaba de la peor de las formas por el poder y el dinero. Como la vida misma.

6. Canción triste de Hill Street

Esta serie nos pilló ya un poco más mayores y nos impactó por su realismo. Los polis de Canción triste de Hill Street no eran guapos ni vestían bien ni tenían rollo alguno. Eran servidores de la ley con sus miserias de ser humano normal y corriente.

La inventó Steven Bochco y quedó como productor de moda por una temporada. Luego no tanto.

El mejor era, cómo no, el capitán Furillo, un dandy en medio del barro que, encima, se ligaba a una guapísima abogada.

La frase de la serie era: "Y tengan cuidado ahí fuera".

7. La ley de Los Ángeles

Otra producida por Steven Bochco.

La ley de Los Ángeles estuvo emitiéndose entre 1986 y 1994 pero TVE la redifundió un millón de veces para llenar la programación de madrugada. Muchos insomnes la volvieron a ver una y otra y otra vez.

Estaba bien y tenía también un montón de subtramas sentimentales que son las que nos interesaban, más allá de los casos que defendían estos letrados. O sea, que como siempre, lo más interesante era con quien se iban a la cama los personajes.

8. Falcon Crest

Decir Falcon Crest es decir Angela Channing. La mala malísima de la serie, culebrón vitivinícola de la California de los más ricos.

Angela Channing estaba interpretada por Jane Wyman, actriz del Hollywood dorado que había llegado estrella de mediana intensidad y se había casado con ¡Ronald Reagan! Luego se divorció y era la ex de todo un Presidente de los Estados Unidos de América.

9. Lou Grant

Muy años 70 y causa de las vocaciones periodísticas de un buen puñado de gacetilleros que hicieron la EGB.

Lou Grant era como una serie de Frank Capra pero posVietnam. Progresista siempre y bienintencionada, se desarrollaba en la redacción de Los Angeles Tribune, donde todo era camaradería, buen rollo y abrazos. Niños, las redacciones no son así.

10. Treinta y tantos

Tal vez esta serie, ya de los 90, nos pillase en BUP o en los primeros años de facultad. Pero nos gustó tanto.

Casi nadie se acuerda de Treinta y tantos, relato televisivo del día a día de unos yuppies de Filadelfia que se hacen mayores.

Y eso (sniff) es lo que nos gustó: que nos contó lo que iba a pasar un poco después, cuando cumpliéramos años.

Una de las protagonistas decía: "Pasan los años y seguimos siendo los mismos que en el Instituto".

Y sí. Así es.

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El colapso es la serie estrella del momento y Filmin, la plataforma española de cine, peliculas independientes, cortos y series la tiene disponible en su catálogo. En el contexto que se vive actualmente por la pandemia de la covid-19, esta serie es inquietante reflejo de la sociedad actual del mundo y del sistema en el que estamos inmersos y cómo se fácil sería que no pudiera seguir adelante. Es un golpe de realidad en toda regla, que nos hará reflexionar como humanidad. 

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