10 motivos por los que adoramos a Nicolas Cage

El actor y productor californiano, Nicolas Cage, cumple 52 años, apoyado por millones de seguidores en el mundo entero y con más de ochenta películas a sus espaldas, además de haber prestado su voz a numerosas películas de animación.

Algo que nos fascina de él es que en vez de utilizar su verdadero apellido (en realidad se llama Nicolas Kim Coppola), reconocido internacionalmente por su tío: el gran director Francis Ford Coppola y por su prima, la directora y guionista, Sofía Coppola; él quiso hacerse su propio nombre en el mundo del cine y decidió llamarse artísticamente, Nicolas Cage.

Nicolas Cage y Sofía Coppola son primos hermanos.

Nos seduce también por su patrimonio y es que el actor tiene nada menos que quince mansiones en Estados Unidos, dos castillos, una isla privada en las Bahamas de 40 hectáreas y una flota inmensa de coches y yates de lujo. Aunque, la verdad, es que igual que lo ha ganado lo ha despilfarrado y en el año 2009 se declaró en ruina por una deuda que ascendía a seis millones de dólares. Eso sí, siempre puede optar por vender alguna de sus propiedades inmobiliarias para saldarla. Y ya se ha puesto manos a la obra y ha decidido deshacerse de su isla Paradise y de su mansión de más de 2000 metros cuadrados en Rhode Island.

El americano tiene, además, en su haber los premios más importantes del mundo del cine: consiguió en 1995  un Óscar, un Globo de Oro y un SAG al Mejor Actor por Leaving Las Vegas, fue nominado a otros importantes galardones y es considerado el mejor actor por los Óscar de China, los Premios Huading.

Bienes inmateriales

Pero no solo atrae Cage por sus bienes materiales y es que las más maduritas (y algunas que no los son tanto) se vuelven locas por su sonrisa y por esa pose tan interesante que pone el actor en sus apariciones públicas y en sus películas, en las que ha interpretado a un sin fín de personajes: ha sido policía, padre de familia, alcohólico, loco, criminal y hasta soldado de la Segunda Guerra Mundial.

Nicolas Cage se ha metido en la piel de personajes muy diferentes.

También gusta su afición, casi locura, por los cómics. Él es uno de los mayores coleccionistas de tebeos de los Estados Unidos, a pesar de que tras uno de sus divorcios, que le dejó en la ruina, tuvo que vender gran parte de su colección de cómics para recaudar dinero.

Es además un loco de Superman y tiene como uno de sus mayores sueños el de interpretar a este superhéroe. Tanto le llega a gustar este personaje a Cage que ha llamado a uno de sus hijos Kal-El, como el nombre original de Clark Ken.

El actor es amigo de sus amigos y así lo demuestra cada vez que tiene ocasión con uno de sus compañeros más queridos, Jim Carrey.

Sus tatuajes son otra de sus señas de identidad. Así, lleva en su espalda desde hace años un lagarto gigante que, asegura, forma parte de la transición de su etapa de juventud a la adultez.

Tiene un miedo atroz a los fantasmas desde que, según confesó, vió hace tiempo a una mujer de piel pálida y vestido de gasa que le sonreía. También siente aversión por la alturas aunque, curiosamente, una de sus mayores aficiones es la de practicar ala delta.

El actor tiene algunas fobias en su vida privada.

Las malas lenguas dicen de él que es un vampiro (cosa que él niega) porque se encontró en Bristol (Tennessee)  una fotografía de alrededor de 1870 de un hombre idéntico al actor.

Vampiro o no, Nicolas Cage, tiene preparado ya su propio mausoleo en su cementerio favorito de Nueva Orleans, para que descansen en él para siempre sus restos mortales.

Sin duda, un tipo peculiar pero fascinante y todo un triunfador, éste Nicolas Cage.

 

Fotos: Redes sociales.

 

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Las protestas en las barriadas populares a las que la Comunidad de Madrid ha condenado al confinamiento o semiconfinamiento se han hecho oir este domingo. Y hay quien ha detectado muy diferente actitud en las fuerzas policiales que cuando tuvieron que lidiar con las caceroladas de Núñez de Balboa. Allí todo eran buenas palabras, ambiente distendido y ninguna brusquedad. Al señorito no se le levanta la voz. En Vallecas, Usera o Carabanchel (siempre según lo opinado profusamente en Twitter) se veía a la policía más proclive al empujón o el porrazo.

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