10 escenas made in Hollywood que nos dejaron sin aliento

Hay veces que cinco segundos de una película, parecen una eternidad. No respiras, por si el ruido alerta a los protagonistas, a pesar de saber que es una película. No te mueves. No parpadeas. La tensión recorre todo tu cuerpo. Eso, amigos, es la magia del cine y, por suerte o por desgracia, sólo algunos prestifigitadores de calidad saben hacer este tipo de trucos a la perfección. 

Hablamos de esas escenas que, por mucho que pasen los años, siguen dejando a millones de personas sin aliento. Escenas que marcan por los restos. Que definen a una película. La diferencia entre una película y una obra de arte. Obviamente, muchas se quedaron por el camino pero otras son ya parte de la historia de Hollywood. 

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Como dijo aquel, para gustos colores, y para escenas favoritas, Hollywood. Por tal motivo, no decimos que estas 10 escenas sean las mejores de la historia, sino 10 de las que nos dejaron sin aliento, como seguro lo habrán hecho otras 100. Eso sí, antes de comenzar y, por si alguien no lo ha deducido, aquí va a haber ondonadas de spoilers

10 - El Cabo del Miedo (1991) - Abogado

No empatizábamos mucho con Nick Nolte en esta película de venganza y odio profundo, pero el famoso momento abogadoes de los que te acongoja profundamente. Max Cady, el personaje construído por Robert De Niro, da miedito. Mucho. Y en el momento que se carga a los matones de Nolte, dejas de respirar para que no encuentre al picapleitos. 

Una vez que suelta la barra y se va por donde ha venido, respiras más aliviado que el propio protagonista. Por este tipo de escenas, De Niro se lleva la pasta que se lleva. Por este tipo de momentos, De Niro es una leyenda. Por este tipo de guiones, seguimos usando coletillas de películas con más de 25 años. 

9 - The Eye (2002) - El ascensor

La película original (Hong Kong) nos contaba la historia de Mann, una joven ciega que decide operarse, tras recibir dos ojos de una donante misteriosa. Tras recuperar la vista, comienza a ver fantasmas, personas que no deberían estar y elementos extraños y terroríficos. 

Ahora, la escena del ascensor, es para hacérselo mirar. Son dos minutos y parecen dos años. Sublime realización que hace que el pulso no pare de acelerarse en todo momento. Lo mejor es que al final no pasa nada pero el temblor en el cuerpo dura días. Por no hablar del miedo al ascensor que se prolongará un tiempo también. La versión USA, protagonizada por Jessica Alba en 2008, ha sido la excusa perfecta para incluirla. Pero la versión original era bastante mejor. 

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8 - Seven (1996) - La caja

Hablar de Seven es hablar de la escena. Es hablar de la caja. Es hablar de John Doe. Es hablar de David Mills. Es hablar de cómo todo el plan orquestado por Kevin Spacey llega al punto clave del mismo. De Brad Pitt depende que salga bien o salga mal. 

El desierto, Morgan Freeman, Pitt, Spacey y la caja con el regalo más macabro que te puede hacer un psicópata. Momentos de tensión e incertidumbre en los que confías que Mills no lo haga pero estás deseando que lo haga. Esta escena explica, de maravilla, la delgada línea que separa el bien del mal; lo justo de lo injusto; un buen final de un final memorable. La ira y la envidia acabaron triunfando

7 - Uno de los nuestros (1991) - Tommy, eres muy gracioso

Así es la mafia. Lo que está siendo una velada de risas, con amigos y un Joe Pesci en estado de gracia, contando historias como nadie, acaba siendo un momento inquietante y perturbador, por culpa de una frase sin mayor recorrido: 'Tommy, eres muy gracioso'. En qué momento se le ocurre a Ray Liotta (Henry) decir eso. Tommy se le encara y le pregunta qué tiene de gracioso, dejando desconcertado a todo el grupo. 

Para remate, aparece el encargado del local pidiendo a Joe Pesci los 7.000 dólares que le debe. No se los lleva, pero sí un vaso roto en la cara. Es cierto que la tensión de esta escena no es comparable a otras pero no todo el mundo puede generar esa inquietud en un entorno como el del local, como lo hace Joe Pesci. De hecho, esta escena le valió un Oscar. Por algo será. 

6 - La Chaqueta Metálica (1987) - Recluta Patoso

Recluta Patoso la iba a liar más pronto que tarde, con lo que nadie contaba era con que lo hiciera tan a lo grande. Tras media película sufriendo insultos, vejaciones y mofas de sus compañeros y superiores, decide tomarse la justicia por su mano. Lo hace de noche, en gayumbos y en el retrete. ¿Quién quiere glamour para vengarse?

Vincent D'Onofrio (quien ha vuelto a lo grande gracias a Wilson Fisk en Daredevil) regala cuatro minutos de deliciosa locura al espectador en los que todos saben qué va a pasar pero nadie se aventura a vebralizarlo. La escena final deja un balance desastroso: dos muertos (Patoso y Hartman) y una compañía alucinada. Amigos, es lo que tiene dejar que los niños jueguen con armas de fuego. 

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5 - Sospechosos Habituales (1995) - Keyser Söze

Redfoot, Guatemala, Kobayashi... Kevin Spacey o Keyser Söze o Verbal Kint no sólo engañó a la policía, engañó a todos los espectadores con su brutal historia, sobre sí mismo, pero completamente inventada sobre la marcha. Y ojo, que ya nos la ha liado dos veces en esta lista. Y encima, ahora, es presidente de los Estados Unidos. Maldito Kevin, ¿cómo no vamos a quererte?

Lo cierto es que, si Sospechosos Habituales es un peliculón, su final es una obra de arte perfecta. El momento en el que Dave Kujan se da cuenta del engaño, y empieza a ver los nombres de los protagonistas de la historia, que lleva dos horas escuchando, repartidos por toda su oficina, es sencillamente magistral. Un escalofrío recorre el cuerpo de todo el que ve la escena por vez primera. Eso, amigos, y sólo eso, es la tensión de la que hablamos

4 - Toy Story 3 (2010) - La incineradora

No es habitual que la tercera parte de una saga se lleve el Oscar a Mejor Película de Animación, y esté nominada también a Mejor Película. Pero Toy Story 3 no es una tercera parte cualquiera. Es, para muchos, la mejor película de la historia de Pixar. Para lograr esto, debían arriesgar y lo hicieron. Arriesgar en guión, arriesgar en tramas y, sobre todo, arriesgar la salud mental de los padres que fueran a ver la película con sus hijos al cine. 

Y es que, el momento incinerador, tuvo a más de uno padre con el teléfono del psicólogo marcado. Durante medio minuto, los protagonistas asumen que van a morir incinerados y deciden hacerlo cogidos de la mano, en paz con ellos mismos. Por suerte, la grúa les salva en el último momento, cosa que no pudieron decir muchos progenitores, cuyo corazón ya andaba a dos kilómetros del cine. Esto es Pixar, amigos. 

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3 - American History X (1998) - El bordillo

Si alguien no conocía ya a Edward Norton, su bestial Derek Vinyard le elevó a lo más alto de Hollywood a finales de los 90. En American History X interpretaba a un nazi arrepentido de su pasado que, tras pasar por la cárcel y salir, intentaba librar a su hermano Danny (Edward Furlong) del infierno que él había vivido. Pero claro, para conocer ese infierno, la película debía mostrárnoslo antes. Y así fue. 

Una noche cualquiera, entran a robar en la casa de la madre de Derek y éste pilla a uno de los ladrones, un chico negro al que encañona con una pistola y conduce fuera de la casa. ¿Le disparará? Por desgracia para él, no lo hace. Le pide... ¡que muerda el bordillo! ¿Cómo? ¿Por qué quiere que haga eso? Nos preguntamos todos en ese momento. Tras unos segundos de incertidumbre, las dudas se disiparon. Memorable y cruel escena. Historia de Hollywood. 

2 - No es país para viejos (2007) - En la gasolinera

Anton Chigurh tiene dos récords en Hollywood: ser el asesino más frío y despiadado de los últimos años y ser el personaje con el peinado más ridículo que ha pasado por una sala de cine. Y mira que la competencia era dura. Aún así, Javier Bardem regaló al mundo una obra de arte convertida en psicópata que dejaba todo al azar de una moneda. 50% de opciones de vivir o morir para sus víctimas. Un detalle que le hacía aún más peligroso.

La escena de la gasolinera es otra muestra de ello. Sin comerlo ni beberlo, el dueño del negocio se juega la vida con Chigurh. Por suerte, no la pierde, sino que gana una moneda tocada por el destino. Eso sí, la conversación previa al lanzamiento de la moneda y la incertidumbre del resultado, a pesar de que sea un personaje random, deja al espectador pegado al asiento. Por cierto, Oscar con todas las letras para Bardem

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1 - Cadena Perpetua (1994)

Cadena Perpetua es, para mucha gente, la mejor película de la historia. Motivos no le faltan. Guión soberbio, interpretaciones magistrales, ambientación ideal y, sobre todo, varios momentos memorables. Y es que, 22 años después, todos recordamos la pequeña ciudad de Zihuatanejo en México, ¿verdad? Eso sí, también recordamos el momento en que están pasando lista en la cárcel, nombran a Andy Dufresne (Tim Robbins) y éste no contesta. 

Horas antes, le había pedido una cuerda a Red (Morgan Freeman) y la imagen mental de todo espectador, al ver que no salía de su celda, era la misma: se ha ahorcado. Ese minuto que pasa hasta que el alcaide descubre lo que ha pasado es infartante. La resolución del caso, absolutamente brillante. Admitámoslo, no somos pocos los que nos levantamos y aplaudimos esa escena. 

Fotos: Youtube

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