Hey, chipirón y otras canciones de farra que estos días sonaran en verbenas y fiestas populares

Existen clásicos de la música popular cuya degustación más adecuada resulta de la combinación de verbena y cachi de kalimotxo, con el aroma del chorizo parrillero llegando desde la txosna más cercana. Nos entendemos, ¿no? Música festiva, tribal, para bailar y corear como si jamás fuese a amanecer. Luego amanece y lo lamentamos. Pero esa es otra historia.

Una música norteña pero que también se puede hacer en Sangonera La Verde, provincia de Murcia. Escucha la llamada de Mamá Tierra, que cantara Macaco.

Bien es cierto que el rock radical vasco y sus derivaciones han dado muchos hits kalimotxeros de altísima concentración danzante pero hay vida más allá porque se trata de una mezcolanza de ska, punk rock, tuna compostelana y hippy chic de ir a Los Caños de Meca para ver atardecer junto al faro de Trafalgar.

Hagamos memoria.

1. Todos los días sale el sol, chipirón

Estamos ante un one hit wonder de dimensiones colosales. Quién no haya movido el esqueleto con esta oda al optimismo y a seguir la juerga (¡venga, la penúltima!) es que no tiene corazón y oposita a notarías o ejerce de juez en el Tribunal Supremo. La banda Bongo Botrako, responsable de este himno festivo, provenía de Tarragona y en 2015 detuvieron su actividad pero cualquier día vuelven.

2. Lloverá y yo veré

Imperdonable hubiera sido olvidarnos de La Pegatina y, concretamente, de esta canción con el título más deliciosamente idiota que jamás vio el pop, el rock y la música barroca para piano y orquesta. Una banda nacida en Montcada i Reixac, provincia de Barcelona, pero integrada por ciudadanos de un lugar llamado mundo.

3. Ojalá no te hubiera conocido nunca

Tercera banda catalana en este ranking, lo cual resulta absolutamente lógico porque la movida hippy-ska-festiva tiene enorme arraigo en esta tierra. Muchachito Bombo Infierno relatando el olvido al que aspiramos cuando nos dispara el desamor en pleno pecho. Bailable hasta la extenuación.

4. Legalización

"De calidá y barata". Sí, esa. Ska-P son un grupazo y también podríamos haber incluído El vals del obrero, que la escuchas y dan ganas de tomar el Palacio de Invierno y prender fuego al ejemplar de Manual de resistencia que nos mandó la editorial. Precioso todo.

5. El roce de tu cuerpo

Una canción adolescente que puede cantarse hasta la senectud. Un cañonazo de Platero y Tú que sigue sonando en ciertos bares a cierta hora de la noche, como si todavía fuera una madrugada de 1997.

6. P'aquí, p'allá

Cómo no emocionarse ante esta declaración de intenciones de La Fuga, banda de Reinosa de la cual emergería después Rulo y la Contrabanda. Ni a La Fuga ni a Rulo les ha hecho nunca mucho caso la prensa cultural mainstream y llenaron (y llenan) pabellones. Igual que El Barrio, merecedor de capítulo aparte porque te pone hasta arriba el WiZink Center cantando eso de "querida mi amiga". Con el sombrerico siempre.

7. Comerranas

Un clásico de los 80 proveniente de Valencia y que se hizo todas las fiestas de pueblo a lo largo y ancho de la península. Seguridad Social lo petó con Quiero tener tu presencia, Chiquilla y otras desgracias musicales y (entremedias) colaba este energético ska que daba para pegar saltos y bajar el pedo de mezcal con lima.

8. Que te den

No podía faltar en este repaso a las noches de juerga con banda sonora kalimotxera la icónica Amparanoia, que lo mismo animaba a la concurrencia con Welcome to Tijuana que nos traía a Manu Chao de paseo por Malasaña.

9. Marihuana

Otra exaltación de la lisergia firmada por Porretas, incansables currelas del rock cuya patria fue (y es) el madrileño barrio de Hortaleza y a quienes se les murió Rober (cantante y guitarrista) pero siguieron y siguen adelante. Porque la única lucha que se pierde es la que se abandona.

10. Sarri sarri

Obra magna del rock radical vasco que hasta (según confesión propia) fue bailada por Edu Madina en sus tiempos de despreocupado bachiller. Kortatu fueron inmensos. También molaban Nicaragua sandinista o Manolo Rastaman. Noches de bohemia y de ilusión. Otro cachi, camarero.

ADEMÁS: Una reivindicación (musical) de Ramoncín

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Helga Liné nació en Berlín en 1931, cuando la república de Weimar declinaba y Hitler comenzaba su ascenso hacia el poder absoluto en Alemania. Poco después su familia huiría del nazismo con rumbo a Lisboa, donde siendo apenas una adolescente Helga Liné comienza a trabajar en un circo, haciendo números de contorsionismo y ejerciendo de bailarina.

Helga Liné tenía 8 años cuand se lanza a actuar en una pista de circo y apenas 15 el día en que hace su primera prueba para el cine.

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La caja de botones de Gwendy, una novela para leer en verano (recomendación literaria de la mano de Dani Rovira).

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Dice Carlos Bardem a través de las redes sociales que eso de que toda opinión es respetable es una "falacia". Que la "viralización del odio que suponen las redes sociales" es algo que, inevitablemente, "exige la higiénica práctica del bloqueo: me aburres, te bloqueo".

Que si "me insultas", también te bloqueo. "¿Te ofenden por sistema mis publicaciones? No te preocupes, te bloqueo. Don`t feed trolls!"

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