Los huevos vaginales de Gwyneth Paltrow tenían truco

Gwyneth Paltrow, como actriz, ya generó polémica. Sobre todo el año que se llevó el Oscar a Mejor Actriz por 'Shakespeare in Love'. Lo que nadie esperaba era que como empresaria, sus decisiones fueran aún más polémicas. 

La penúltima tormenta en torno a Goop, la empresa de lifestyle y la vida saludable de la actriz, ha venido de la mano de sus huevos vaginales

Se trata de un producto de jade y cuarzo rosa que Gwyneth Paltrow vende a 55 y 66 dólares. Según reza la propia web, estos huevos vaginales equilibran las hormonas, aumentan el control de la vejiga, regulan los ciclos menstruales y aumentan la energía y el placer sexual. Por ese precio, parecen muchas ventajas. 

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Pues bien, es todo mentira. Varios expertos en salud han demostrado que las ventajas de estos huevos vaginales no abarcan tantos beneficios. Ha sido la plataforma California Food, Drug and Medical Task Force la que ha denunciado a la actriz por publicidad engañosa. 

Por ello, Gwyneth Paltrow deberá pagar una multa de 125.000 dólares y, obviamente, cambiar la publicidad de sus huevos vaginales. Ahora, en la web, se puede leer que este producto activa el corazón y potencia la energía positiva y el amor. Vamos, casi lo mismo que antes. 

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Otra consecuencia para Goop ha sido que no podrán publicitar productos para la salud, sin una demostración científica de sus propiedades. De hecho, el acuerdo que ha alcanzado Gwyneth Paltrow con la Fiscalía incluye también aplicar estas medidas a una esencia floral que cura la depresión. Curaba. 

Para quien no recuerde, la actriz ya había tenido otras sonadas polémicas con sus consejos saludables. Quién no recuerda esos vapores vaginales para limpiar el útero o las sangrías con sanguijuelas para purificar el organismo. Y no hablemos de los enemas de café para eliminar toxinas del colon. Esto es Hollywood, amigos. 

Fotos: Instagram y Goop

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Se han recrudecido las caceroladas en la calle Núñez de Balboa, sita en el madrileño barrio de Salamanca y epicentro cosmológico para una burguesía que Manuel Longares en su magnífica novela Romanticismo calificaba de "improductiva". Burguesía improductiva quizás pero con ganas de montar bronca debido a que un virus ha matado a muchos españoles y resulta que la culpa es de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El razonamiento puede que parezca de lo más churrigueresco pero si preguntan a su cuñado (o a Pablo Motos) seguro que se lo explica bien.

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Segundas partes nunca fueron buenas, dicen (ahí está la trilogía de El Padrino para desmentirlo), pero enmendar la plana al mismísimo George Orwell resulta de una osadía que sólo Hollywood puede exhibir. Qué caramba.

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Mucho antes de Tesis, REC y Verónica hubo otro cine de terror español que resultaba enormemente rentable en taquilla y atraía a estrellas de Hollywood a rodajes mesetarios que lo mismo se hacían en Chinchón que en los merenderos del río Alberche o la sierra de Guadarrama.

Hablamos del cine de terror que en los 70 hicieron en España pioneros como Paul Naschy, Narciso Ibáñez Serrador, Jorge Grau, Amando de Ossorio, Carlos Aured...

Ah, qué tiempos aquellos.

Veamos.

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