Los CDR contra el Pequeño Nicolás (y viceversa)

Qué cosas tiene la convulsa actualidad. Las movilizaciones en Cataluña se cruzan con una celebridad chanante de nuestro ruedo ibérico. O sea, el Pequeño Nicolás (de profesión, sus cosas). Ha ido a Barcelona y en la estación de Sants se ha topado con los CDR y se ha liado un poquito.

Algún empujón, algún insulto y el Pequeño Nicolás de inmediato llamando a las televisiones para contar su caso.

Decían en los 60 que la revolución no sería televisada y nos da la impresión de que se equivocaron.

TODO es televisado en estos tiempos.

O retransmitido de algún modo. 

En Espejo Público han hablado con Francisco Nicolás y el Pequeño Nicolás asegura que avisó de su llegada a Sants y que la policía no hizo nada y que, además, tiene lesiones resultado de la bronca.

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Al parecer, el Pequeño Nicolás ha querido expresar su parecer a los CDR que estaban manifestándose y el tono entre ambas partes, independentistas y el joven pícaro español, no ha sido muy amigable.

La policía ha acabado ayudándole a llegar al vestíbulo de la estación y a tomar el tren.

El propio Francisco Nicolás lo explica así en Twitter:

También dijo hace unos días el mismo personaje lo siguiente:

Somos Berlanga, Buñuel y el esperpento valleinclanesco. Así que pasa lo que pasa.

ADEMÁS: La (muy) rotunda solución de Ana Rosa Quintana para Cataluña

Fotos: Gtres

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Se cumplen cincuenta años desde que Mah Na Mah Na se convirtiera en acontecimiento pop a raiz de su irrupción en el show de Ed Sullivan. La canción más universal de los Muppets no es más que una improvisación gamberra a modo de scat, entre jazzística y surreal. Fue en1969 cuando Ed Sullivan comenzó a utilizarla en su programa y cuando se vio por primera vez el número con el que tres muñecos de trapo sedujeron al público.

Los Muppets poseen esa ternura que no caduca con el paso del tiempo.

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Mucho ha cambiado TVE desde 1978 hasta ahora. Una época en la que el Renault 5 y el Citroen CX eran los coches de moda y en la tele eran tendencia el bigote y la barba. 

Un 6 de diciembre de aquel año se votaba la Constitución y toda España estaba pendiente de qué saldría (si SÍ o si NO).

Los currelas todavía eran mayoritariamente hombres en las fábricas (y en casi todos los lados) y desayunaban un bocata de anchoas con queso regado con Soberano y los domingos se ponían Varón Dandy para oler bien.

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