La Transición explicada en 7 películas españolas

Para explicar España en su (Santa) Transición también valdrían las joyas del cine quinqui que filmara lo mismo José Antonio de la Loma que Carlos Saura pero mejor acudir a una serie de películas donde los españoles y las españolas nos autorretratamos y a veces salimos guapas y a veces feos.

El cine en España tuvo un potente periodo de éxitos y renovación entre finales de los 70 y los años 80, y desde que el PSOE gana las elecciones por mayoría absolutísima en 1982 comenzamos a hacer comedia madrileña porque nos apetece reirnos tras tantos llantos del franquismo y esas comedias parecen como las comedias de teléfono blanco que se hacían en la posguerra: todo son pisazos con vistas al parque del Oeste, ejecutivos, diseñadores, clase media en pleno ascenso y vicisitudes emocionales por doquier, porque los tiempos están cambiando.

Avisamos que, como toda película de aquellos días, abunda el machismo inadvertido en algunos de sus pasajes.

Sea como fuere.

Ahí va nuestra lista de películas para explicar el tránsito de España del totalitarismo a la 

1. Asignatura pendiente (1977)

El gran relato de la primera Transición está contado, capítulo a capítulo, en las películas de José Luis Garci: de Solos en la madrugada a Asignatura pendiente pasando por El crack y Volver a empezar, con su Oscar que el director madrileño recogiera con tropezón al subir al escenario y un inglés tan deficitario como reconocible para el españolito de a pie de 1982.

2. Todos al suelo (1981)

Sintiéndolo mucho, esto también era España: la caspa celtibérica que Pajares y Esteso depuraron en oro para la taquilla. Mariano Ozores dirigía varias películas por año y todas ellas eran un exitazo y él era un señor tan de derechas como para jugar en el título de esta cinta con el golpe de Estado del 23-F. Sus cargas de profundidad fachas dentro del relato (y su machismo exacerbado) no quitan para que Fernando Esteso y Andrés Pajares no brillen como los grandes cómicos que fueron, y da pena que nadie les diera papeles de mayor fuste, pero (en fin) se les quería y se les quiere.

3. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984)

Fuímos al estreno de Dolor y gloria y preguntamos a un sinfín de famosas y famosos cuál era su película preferida de Almodóvar y sólo Rossy de Palma mencionó ¿Qué hecho yo para merecer esto? Pues estamos de acuerdo con Rossy de Palma. Una obra maestra irrefutable y un retrato del proletariado que en los 80, todavía, no aspiraba a viajar en AVE hasta Sevilla para disfrutar de los fastos del 92. Brillante.

4. Los santos inocentes (1984)

La España negra que Felipe González vino a borrar y que, sin embargo, subsistió y, subterráneamente y con variaciones, subsiste. La Edad Media, con sus siervos, incrustada en la España rural. Fabulosa película, adaptación de una novela de Miguel Delibes. Y qué decir del reparto: las interpretaciones de Juan Diego, Alfredo Landa, Francisco Rabal y Terele Pávez se cuentan entre lo mejor que hicieron en toda su larguísima trayectoria. Su director, Mario Camus, legó una pieza maestra para la posteridad.

5. Se infiel y no mires con quien (1985)

Y, de pronto, llegó a España el milagro socialdemócrata y pudimos ser felices, ricos y aspirar a un chalé adosado o, como mínimo, a un piso con cuadros caros en la pared. El diseño barcelonés lo petaba también en Madrid. Y Fernando Trueba pasó de las buhardillas del Madrid de los Austrias que había pintado en Ópera prima a los amplios salones de este vodevil actualizado. Muy divertido, con una Carmen Maura pluscuamperfecta y con Pirri, uno de las figuras del mencionado cine quinqui, haciendo de recluta que en su permiso se mete en un lío muy grande.

5. El disputado voto del señor Cayo (1986)

Una película que explica muy bien cómo toda España, viniendo del franquismo y el paréntesis centrista de Suárez, se rindió a los jóvenes socialistas comandados por Felipe. Incluso en lo más profundo del medio rural. Porque hasta los hombres y mujeres como el señor Cayo entendían que había que cambiar las cosas. Aunque luego, tal vez, las cosas no cambiaron tanto. Sea como fuere, estupendos Francisco Rabal y Juan Luis Galiardo, enternecedoramente jóvenes Iñaki Miramón y Lydia Bosch, y una película que no es redonda pero que Antonio Giménez-Rico hace funcionar correctamente. Y que también se basa en un texto de Miguel Delibes.

7. La vida alegre (1987)

Puede que esta sea la mejor película de Fernando Colomo y, sobre todo, el retrato más certero de la nueva clase dirigente que el PSOE colocó en lo más alto. Divertidísima y con Massiel dándolo todo y Verónica Forqué magnífica y dos iconos masculinos de aquellos maravillosos 80: Willy Montesinos y Antonio Resines. Y la Transición acabó en fiesta, como esta película, y luego vendría la resaca: los GAL, Roldán, corrupción, crisis, Aznar, 11-M y hasta hoy. Seguiremos informando.

ADEMÁS: Las 100 películas imprescindibles para todo ser humano

Galería
Ver resumen Ocultar resumen

b continúa con su plan inevitable de dominar por completo el mundo. 

Su penúltimo proyecto es el esperado y aclamado hotel 'Star Wars' que se levantará en Galaxy's Edge en Disneyland Orlando (Florida). 

El proyecto de The Disney Company es construir un hotel a semejanza de un crucero galáctico de lujo que se llamará Halcyon. Un hotel que tendrá las estancias limitadas a tres días y dos noches, tal y como ha informado la propia compañía. 

Ver resumen Ocultar resumen

Atresmedia Cine presenta el tráiler y el cartel de 'El Silencio de la Ciudad Blanca'. Dirigida por Daniel Calparsoro, la cinta podrá verse en cines desde el próximo 25 de octubre.

Este filme es la adaptación cinematográfica de la novela homónima, primera parte del fenómeno literario de la Trilogía de la ciudad blanca (Planeta), escrita por la autora Eva García Sáenz de Urturi y que ha conquistado a más de 1.000.000 lectores en España.

Ver resumen Ocultar resumen

Segundas partes nunca fueron buenas es un tópico desmentido por Francis Ford Coppola y otros grandes directores. O sea, que la segunda (y la tercera) puede superar al original. Y luego están las segundas partes absolutamente absurdas.

Por ejemplo, la que ven ustedes en la imagen de arriba. ¿Una segunda parte de Psicosis? ¿El clásico de Alfred Hitcock prolongado? Pues no sólo una segunda parte sino también una tercera.

Páginas