En el adiós a Michael Robinson: de cómo un futbolista se convirtió en gran periodista deportivo

Igual que los de Bilbao nacen donde les da la gana pudo Michael Robinson venir al mundo en lo más profundo de la Inglaterra profunda y jugar al fútbol con la selección irlandesa sin problema alguno. Leicester asistió a su alumbramiento en 1958 y en seguida se hizo futbolista, llegando a jugar en el Liverpool una gloriosa etapa en la que dicho equipo ganó la Liga, la Copa de la Liga y la Copa de Europa. Fue en la temporada 1983-1984 y después de eso recaló Michael Robinson en Pamplona para vestir los colores del Osasuna. Una lesión hizo que se retirase sin haber cumplido los treinta años. Demasiado joven. 

Tal y como contaba recientemente en una campaña publicitaria acabó en Madrid por casualidad y pensando que regresaría a la lluviosa Gran Bretaña y, sin embargo, acabó viviendo (y muriendo) bajo este cielo. 

Hizo un par de colaboraciones como comentarista para Televisión Española y en Canal + le descubrieron y tuvieron la osadía de darle el protagonismo de un programa en el que su pronunciadísimo acento británico se convirtió en seña de identidad.

Narró partidos con Carlos Martínez en Canal + e hizo El día después, ejerciendo la autoparodia y capacidad para caminar sobre el alambre de su conocimiento del castellano capaz de enternecer al más fiero futbolero patrio.

michael-robinson:-programas

Pero Michael Robinson, más allá de su muy británico humor y su afición a la ginebra y su pasado futbolístico, era un grandísimo periodista. Lo demostró con Informe Robinson en Canal +, un espacio en el que se han hecho los mejores reportajes deportivos que nadie haya realizado en España y seguramente en casi cualquier otro lugar. A Michael Robinson le importaban las historias que había detrás de cada éxito o fracaso deportivo. Las contó mediante reportajes televisivos mientras pudo y luego continuó con Acento Robinson en la caden SER, programa radiofónico en el que demostró su excepcional talento para la entrevista.

Y todo ello cayendo bien a la inmensa mayoría de la gente. Porque no vamos a decir que Michael Robinson provocase unánime aceptación. Seguro que a alguien le caía mal. Resulta raro pero tal vez esa persona exista. Habría que buscarla como quien se va de exploración a Nueva Guinea a hallar en sus junglas una especie desconocida. Pero no dudamos de que (quizás) existiera ese tipo de ser humano. Sin embargo, lo que su simpatía contagiosa lograba a través de la radio y la televisión fue un prodigio que echaremos de menos. 

comentarista-de-futbol-desde-hace-mas-de-dos-decadas-

La gente quería a Michael Robinson y su enorme talento como comunicador dejará un vacío importante. En un país como España en el que el periodismo deportivo es, básicamente, un oficio de de locutores que narran o comentan partidos de fútbol él aportaba algo diferente. Una cultura, humanidad y carisma que iba más allá. Michael Robinson era el periodista deportivo que cautivaba, incluso, a quienes no le gusta el deporte. Un maestro. Un tipo divertido. Le echaremos de menos.

Fotos: Gtres

Ver resumen Ocultar resumen

En esta semana en la que España camina irremediable hacia otro confinamiento, el rey emérito muestra su solidaridad con algunas amistades y algunos políticos se dedican a sembrar el odio entre ciudadanos, en vez de hacer política, no está de más sacar una sonrisa de donde se pueda

Ver resumen Ocultar resumen

Se confirma el pastizal que se llevan

Ver resumen Ocultar resumen

Fran Rivera y Juan José Padilla

Páginas