El día en que el cine español se hizo de centro

Salió el ministro Méndez de Vigo tan contento de la gala de los Goya y este lunes en Onda Cero declaraba todavía con una sonrisa de felicidad en el rostro: "No me pegaron ningún zurriagazo". Se refería a los cómicos y tenía toda la razón.

No fueron estos Goya 2017 como los del (traumático) No a la guerra y lo más que hubo hacia el ministro de Cultura fue algún pellizco de monja muy suavecito.

También es verdad que Méndez de Vigo resulta bastante más simpático que José Ignacio Wert, al que se le ponía una feroz cara amarilla de señor Burns (el de Los Simpsons) cuando oía mencionar la palabra cultura.

Pero lo que demostró esta edición de los Goya del año 2017 es que el cine español se ha vuelto de centro y que se acabó el pastel de que la farándula tenga que exhibir su militancia en la izquierda o en el fenecido clan de la ceja.

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Apenas hubo una alusión a los desahucios en la voz de Silvia Pérez Cruz y las reivindicaciones de la noche fueron más gremiales que de crítica social.

Las cosas han cambiado.

El relevo generacional que se ha producido en el cine español lo ha escorado hacia el centro (por no decir hacia la derecha). Del progresismo a pie de manifa que antaño encarnaron Javier Bardem, Juan Diego Botto, Willy Toledo, Alberto San Juan y Aitana Sánchez-Gijón hemos pasado al apoliticismo de (pongamos por caso) Adriana Ugarte, Blanca Suárez, Paula Echevarría, Mario Casas y demás estrellas rutilantes del nuevo cine español.

Para empezar, los jóvenes astros no respetan ni los Goya. Adriana Ugarte y Blanca Suárez ni se pasaron por la alfombra roja. Dónde vamos a ir a parar.

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Centrismo en la farándula

Digamos que el nuevo cine español es de centro porque ha apostado por el tono templado y porque ya no hay ganas de pelea sino de buscarse cada cual las habichuelas en una industria donde la desigualdad se ha impuesto igual que en el resto de la sociedad.

Se acabó el compromiso.

Hombre, puede que algún joven actor o alguna joven actriz firme en contra del Toro de la Vega pero más allá del animalismo y la paz mundial, no parece que vayamos a ver a nadie de los nuevos recibiendo porrazos de la policía como contemplábamos a Alberto San Juan en sus años de activismo callejero.

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Pero si hasta el reparto de los premios fue puro pactismo, sin arista alguna: premio a J. Bayona para que no pase como con Almodóvar y se nos enfade, dos galardones (¡dos!) para Emma Suárez y así Julieta se lleva algo, etc, etc, etc.

El caso es que los viejos rojos del cine español (Juan Diego, Pepe Sacristán...) son ya septuagenarios y la Santa Transición queda lejos. La tradición izquierdista de nuestra farándula, de momento, se atenúa. Sucede también en la música y en otros ámbitos. 

Y ello a la vez que en Estados Unidos, por obra y gracia de la victoria de Trump, artistas y gente de la cultura se movilizan y levantan el puño.

Bueno, a eso también se apunta todo el mundo aquí. No compromete y queda una o uno bien posicionándose (sin consecuencias) en el bando de los subversivos USA.

Eso sí, para Méndez de Vigo la gala de los Goya 2017 fue un felicísimo acontecimiento. De nada, señor ministro. A sus pies.

DANIEL SERRANO

Fotos: Cordon Press

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La nueva normalidad comenzará también en los cines. Ya ha comenzado funcionar algunas salas pero la previsión es que el 26 de junio, si todo va bien, vuelvan a abrir todos los cines. ¿Y qué películas veremos? Hay un buen montón de títulos que han quedado en el cajón y algunas películas están en un limbo extraño. Por ejemplo, Wonder Woman 1984, que tenía previsto su estreno en junio. Se habló de que diera salto al streaming en la nueva plataforma de Disney.

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Siempre se ha dicho que Francisco Franco era un cinéfilo de pro. Tal vez sea exagerar aplicarle ese calificativo. Para entendernos: si viviese hoy, no te lo encontrarías yendo a ver la última de Sofia Coppola en V.O. Eso sí, tal vez te cruzases con el Caudillo en algún multicine para ver cualquier blockbuster del montón.

Pero sí, vaya, a Franco le gustaba el cine (y bastante).

Le proyectaban todas las semanas un par de películas en El Pardo y lo que más le estimulaba era el western

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A lo largo y ancho del planeta siguen las explosiones de indignación por el racismo que sufren ciertos colectivos. El fuego de las protestas se encendió a raiz de la muerte de George Floyd a manos de un policía blanco en EE.UU. Y el movimiento antirracista ha calado en muchos sectores. Ha movido a la reflexión. Y a tomar ciertas decisiones no exentas de controversia.

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