El creador de 'Black Mirror' sugiere el fin de la serie porque ha sido superada por la realidad

Los escenarios distópicos que se dibujaban Black Mirror, fabulosa serie de fábulas entre el futurismo y lo contemporáneo, ahora son (en gran medida) una realidad cotidiana para gran parte de la población del planeta. Confinamiento, vigilancia, sociedades en crisis, huída a lo virtual, obligatoriedad de exponer nuestras taras biológicas a la empresa o al Estado... Todo eso está ahí. De todo eso hablaba Black Mirror así que ¿cómo abordar una nueva temporada?

Charlie Brooker, creador de Black Mirror, ha admitido que tiene muchas dudas sobre la continuidad de la serie. En una entrevista concedida a Radio Times ha dicho: "No creo que la audiencia quiera ver ficciones sobre sociedades desmoronándose". Y ha admitido que ahora mismo lo que le pide el cuerpo es escribir historias que muevan a la risa. No es disparatado. En Black Mirror había humor. Pero de una negrura muy importante. Ahora Charlie Brooker quizás explore otro tipo de ironía.

Tampoco dio Charlie Brooker en esa entrevista a Radio Times mucha más información acerca de su trabajo actual: "Estoy haciendo muchas cosas pero no tengo claro si puedo decir lo que estoy haciendo y lo que no estoy haciendo".

Un trabalenguas que deja en ascuas a los fans de Black Mirror.

¿Es el fin de una estupenda serie o un viraje radical en el timón para llevar esta ficción hacia el territorio de lo meramente humorístico?

La verdad es que Black Mirror nos ha hecho disfrutar y ha devuelto el espíritu de The Twilight Zone, aquella fantasía televisiva creada por Rod Serling en los 60 y que Spielberg homenajeara en esa producción titulada En los límites de la realidad.

Aunque lo cierto es que quizás tiene razon Charles Brooker y no es momento de ficciones deprimentes. Aunque en ese caso: ¿por qué no arde en el infierno de los finales definitivos The Walking Dead y sus derivados cuyo nihilismo apocalíptico alimenta a los votantes de Trump y Vox? 

Prestaremos atención a las próximas noticias (oficiales) sobre la continuidad de Black Mirror.

Pero bien es verdad que Black Mirror es, más o menos, lo que estamos viviendo. Virus, muerte, caos social y político y... ¡Jorge Javier convirtiéndose en adalid de la progresía frente a la ofensiva ultraderechista! Vivir para ver.

ADEMÁS: Así era el final original de Perdidos

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¡Anatema! ¡Excomunión! Ya se oye a los Verdaderos Creyentes de la Religión Perdidista clamando para que quien discrepe acabe en la hoguera.

Pero la opinión es libre.

Y hasta Perdidos tiene sus detractores.

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Corría el año 1985 y se estrenaba Luz de luna, una comedia policiaca en la que (de partida) la estrella era Cybil Shepherd, icono de los 70 con clásicos como The last picture show en su filmografía. Dándole la réplica, un joven actor atractivo aunque no exactamente un galán al uso. Con algo de sobrepeso e incipiente calvicie, aquel Bruce Willis de los 80 poco tenía que ver con las estrellas masculinas del momento (de Richard Gere a Michael Paré).

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Estamos hablando de uno de los grandes creadores de la historia reciente de las series. David Simon. El tipo que inventó The Wire. El guionista de otras grandes ficciones como Treme o Show Me a Hero. Recientemente ha trabajado en La conjura contra América, que adapta una novela de Philip Roth en la que se especula con la posibilidad de que el mítico piloto (y filonazi) Charles Lindberg hubiera llegado a la presidencia de Estados Unidos allá por los años 30.

La imagen que encabeza este artículo es una foto promocional de dicha serie.

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