'El Caso Alcàsser' sería hoy un caso más

Quien lo iba a pensar. Un fin de semana de junio de 2019, más de 27 años después del asesinato de las niñas de Alcàsser, el debate sobre el caso vuelve a ser tema principal de conversación. 

Desde que el pasado viernes se estrenara en Netflix 'El Caso Alcàsser', los comentarios sobre el documental han sido constantes. Es más, gente como Nieves Herrero o Pepe Navarro, implicados directos en la explosión de la prensa amarilla por aquel entonces, han sido tendencia durante el fin de semana. Algo impensable hace pocas semanas. 

Los comentarios de todo el que ha visto algún capítulo del documental son siempre parecidos. "Qué barbaridad", "qué animalada", "¿cómo pudieron hacer eso?". Para quien no lo haya visto, baste con decir que fue el caso más mediático de la historia de la televisión. 

Se retransmitió todo en directo. Desde el dolor de las familias, al entierro, pasando por el juicio. Todo con la colaboración de gran parte de los implicados y un despliegue sin precedentes de los medios de comunicación con gente como Pepe Navarro o Nieves Herrero a la cabeza.

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Un despliegue con el que mucha gente, a día de hoy, se ha llevado las manos a la cabeza

La pregunta es, ¿no resulta un poco hipócrita criticar lo que ocurrió con el caso Alcàsser, viendo lo que tenemos hoy en día? Es más, ¿no sería el caso Alcàsser uno más de los que alimentan a los medios durante semanas?

Pongamos un ejemplo. Imaginemos que el asesinato de Desirée, Toñi y Miriam se hubiera producido en marzo de 2019. Ana Rosa Quintana haciendo su programa desde Alcásser en directo con los padres de las niñas. Susanna Griso entrevistando a Miguel Ricart y a Mauricio Anglés en exclusiva. No resulta extraño, ¿verdad? 

Como tampoco resultaría que, dos meses después de los hechos, Albert Castillón apareciera en 'Espejo Público' diciendo que han encontrado el colgante de una de las niñas en una fosa. 

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Y es que lo que en 1992 se tildó como explotación del dolor y un sobrepasar constante los límites de cualquier ética periodística, se ha convertido, 27 años más tarde, en el día a día de muchos programas

A bote pronto, sólo hay que pensar en el caso de Julen o de Ana Julia. ¿Tan distintos son estos caso de lo ocurrido en Alcàsser? Ni mucho menos. La única diferencia es que Alcàsser fue el primero y los actuales, son la norma. 

La pregunta que todo el mundo debe hacerse es, ¿por qué se indigna la gente con lo que orurrió en Alcàsser en 1992, pero consumen a diario casos igual de escabrosos con normalidad

Y es que puede que lo fácil sea echar la culpa a Nieves Herrero, Paco Lobatón o Pepe Navarro, pero ninguno de ellos habría tenido éxito en lo que hicieron si el público no hubiera estado frente al televisor. Es hora de asumir la cuota de culpa de cada uno y ser conscientes de que el Caso Alcàsser, hoy en día, sería un caso más. Con la venia del público, señoría. 

Fotos y vídeo: Netflix

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