Damián Mollá, hormiga de 'El Hormiguero', enciende la polémica de la 'Censura Parental'

Damián Mollá ha preguntado y Twitter ha respondido

El cómico, conocido por ser el alter ego de Barrancas en 'El Hormiguero', es un habitual polemizador de redes sociales. 

Con un don innato para generar debate, Damián Mollá ha lanzado una pregunta a modo de encuesta en la que han participado más de 2.000 personas. El tema elegido, como no podía ser de otra manera, ha sido la censura parental. (que la gente de Vox quiere blanquear utilizando el término de Pin Parental).

Damián Mollá ha preguntado pero (ejem) ¿qué quería decir? ¿Que lo de la censura parental no está mal del todo? Porque el planteamiento que hace tiene un punto demogógico. 

"Si tu hijo fuera a una clase de Caza, luego Religión y luego a la de 'Cómo abrazar las virtudes del capitalismo', ¿querrías tener el PIN Parental?". 

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Es decir, el cómico le ha dado la vuelta al asunto y ha cambiado la educación en valores y tolerancia por otras temáticas algo más alejadas de la educación tradicional. Bueno, o más cercanas a la educación tradicional, según se mire. 

En este caso, y con la encuesta cerrara, el 59% de participantes sí que aplicaría la censura parental a este tipo de enseñanzas. 

Las respuestas surgidas a la cuestión, como siempre, dejan claro el sentir de buena parte de la sociedad con este asunto. 

Están desde quienes acusan a Damián Mollá de hacer una "pregunta torticera para llevarte a la respuesta que quieres", hasta quien le pide que deje de decir "gilipolleces". 

Obviamente, también hubo debate sobre Religión y, en este caso, la defensa de Damián Mollá a la asignatura fue bastante certera. Y es que el cómico, como es habitual, mantuvo un intercambio de pareceres con varios tuiteros. 

Fotos: Atresmedia

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En los últimos tiempos se está convirtiendo en una norma habitual, que muchas de las películas de animación que triunfan en las salas de cine cuentan también con un as en la manga, para funcionar mejor.

Son muchos los grandes actores, acostumbrados ellos a ser los objetivos de las cámaras los que dan un paso atrás y se sitúan tras la imagen de un dibujo. Le ponen la voz y acaban siendo parte del alma de la película, pues la voz acaba siendo clave en el personaje.

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Ocurre, con frecuencia, que el nombre que a alguien le ponen sus padres al nacer y que queda  en el registro no les gusta en su etapa adulta y deciden cambiárselo. Lo acaba provocando, en ocasiones más de una discusión familiar y enfado.

Pero esta situación es aún mucho más frecuente entre aquellos que acaban siendo famosos. Hacen sus primeros castings y un representante les aconseja, que lo mejor que puede hacer para triunfar es ponerse un nombre diferente, que enganche y que le haga ser alguien especial.

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Que complicado es ser uni niño famoso en la televisión. Si no, que le pregunten a Joselito o, sin remontarnos a hace medio siglo, a Eduardo García. ¿Quién? El actor que, durante años, interpretó a Josemi en Aquí no hay quien viva y que más tarde se convirtió en el díscolo Fran, en La que se avecina. En ambos casos, bajo la tutela paterna de José Luis Gil, primero como Juan Cuesta y luego como Enrique Pastor. 

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