Contra la mariconez

Resulta tan tremebunda la reacción contra la concursante de OT que pretendía variar una ínfima porción de una canción de Mecano para sentirse más cómoda interpretándola que no puede uno menos que simpatizar con esta millennial a la que increpan cuarentones pleistocénicos. Disculpen la frase tan larga. A lo que me refiero es que si a María le suena mal el término "mariconez" no tiene nada de absurdo que lo sustituya por una palabra equivalente que no varía el sentido de Quédate en Madrid.

Pero Ana Torroja ha puesto el grito en el cielo, cuarentonas y cuarentones claman en Twitter y (al parecer) José María Cano, autor de Quédate en Madrid, se niega a que cambien una letra de su pieza.

Se leen en las redes sociales brutales ataques contra una generación (la de María) a la que acusan de blanda. Nosotros sabíamos aguantar, dicen los mayores. Sabíamos aguantar que se nos señalase como "nenazas" cuando llorábamos y asistíamos impasibles al acoso al que se sometía a quien se sospechaba homosexual en el aula y hablábamos de "guarras" para referirnos a las chicas que gozaban de una sexualidad libre.

Éramos peores.

Y son mejores quienes, como María, cambian una expresión equívoca para evitar el mínimo asomo de ofensa.

Admitamos que ese minúsculo "mariconez" dentro de una muy estimable balada pop apenas resulta insultante.

Pero bien está abrir el debate y bien está, sobre todo, que cada cual cante como crea conveniente.

Y en eso también discreparé con OT y con José María Cano y con la SGAE: las canciones, llegados a un punto, son de la gente y la gente tiene derecho a cambiarlas siempre y cuando respeten su espíritu.

Entonces, ahora ¿qué hacemos?

Que cante María lo de "mariconez". ¿Se sentirá la dirección de OT satisfecha obligando a una concursante a proferir una expresión que le incomoda? A mí me parece deleznable. Y envía un mensaje erróneo. 

Si la pasada edición de OT se convirtió en un ejemplo de tolerancia, diversidad y lenguaje plural tanto en lo musical como en lo ideológico, esta edición lleva camino de derivar (traspiés a traspiés) en un espectáculo fallido. Una pseudonutricionista aconsejando no comer fruta, Los Javis pasándose de frenada en una clase de interpretación, Ana Torroja ejerciendo de guardiana de las esencias y señalando con el dedo a quienes les quema en la boca la palabra "mariconez".

Esperemos que se varíe el rumbo, que María pueda cantar lo que le de la gana y que dejemos a las chavalas y chavales ser como quieran ser aunque en "nuestros tiempos" apedreáramos gatos y no pasara nada. Eso era lo malo. Que no pasaba nada.

DANIEL SERRANO

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