Contra 'El irlándés': opiniones discrepantes (en abundancia) a lo largo y ancho de las redes

La crítica ha aplaudido como obra maestra lo último de Scorsese pero espectadoras y espectadores que se han lanzado a las tres horas y media de El irlandés discrepan. O sea, no todo el público. Hay a quienes les ha encantado la película. Pero incidamos en el asunto de las legítimas discrepancias.

Primero, hay mucha queja por la duración de la pieza ¿maestra? de Scorsese.

Tres horas y media.

Que se dice pronto.

De hecho, el periodista sueco Alexandre Dunefors ha propuesto ver la película fragmentándola en cuatro capítulos para digerlrla mejor y convertirla en miniserie.

Lo de la duración, en todo caso, es un debate estéril. ¿Son obras demasiado largas Lo que el viento se llevó o Titanic? Pues depende y, sobre todo, habrá que abordarlas críticamente no por su extensión sino por su contenido y valor artístico. 

Hay otras consideraciones que aportan los discrepantes con El irlandés. Como, por ejemplo, el que sea "la enésima película de mafia con todos los arquetipos y tópicos de la mafia". Tópicos y arquetipos que ya había dibujado magistralmente Martin Scorsese en obras maestras como Casino o Uno de los nuestros.

Sí, Scorsese se repite. Lo cual a algunos les estomaga y a otros, aún admitiéndolo, les apasiona. Es el caso de Pedro Vallín, periodista de La Vanguardia y autor de ¡Me cago en Godard!

Desde luego que El irlandés está generando conversación. Para que luego digan que la gente sólo habla de Gran Hermano y sus sordideces.

Machismo en El irlandés

Y luego está el melón abierto sobre la visión heteropatriarcal y machista que presuntamente tiene Scorsese en El irlandés y la poca importancia de los personajes femeninos.

Irantzu Varela al habla.

Pegando fuerte, como debe ser.

Así que, damas y caballeros, la controversia está ahí y, pese a la unanimidad de la crítica, hay voces disonantes que musitan (o vociferan) "no nos gustó El irlandés". En su perfecto derecho están. Las unanimidades (en política, en arte, en la vida) están para romperlas. Y estimular la conversación crítica.

Dicho esto, añadamos un último tuit en el que se replica a la discrepancia tuitera que pone a caldo El irlandés. Contracrítica a las críticas.

Touché.

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El próximo 28 de agosto, cuando España haya abrazado ya la nueva normalidad, Netflix estrenará la película españolaOrígenes secretos. 

Dirigida por David Galán Galindo, autor de la novela en que está basado, cuenta la historia de un asesino en serie que imita, en su forma de matar, los orígenes de los superhéroes más famosos.

Hasta ahí todo bien. 

O normal. Una serie de intriga y todo eso.

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Sea usted de Filmin para esto. La plataforma de streaming donde se refugia la cinefilía más recalcitrante a ver películas en blanco y negro, V.O. y de lugares remotísimos resulta que ha anunciado una sorprendente incorporación a su catálogo. Filmin ha dado la bienvenida a Torrente (el poli facha y zafio creado por Santiago Segura) y se ha montado la marimorena. Se han desatado las quejas y ha habido quien ha amenazado con darse de baja de Filmin.

Menuda discusión se ha desatado en Twitter.

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Cuando vuelva el cine y el teatro habrá que adaptarse a nuevos usos en tiempos de pandemia durmiente y dejar que corra el aire. O tal vez (al paso que vamos y tal y como hemos tomado al asalto las terrazas en las ciudades, como si aquí no hubiera pasado nada) volveremos a amontonarnos en las salas y a tosernos en las palomitas unas a otros y otros a una. Esperemos que esto último sí que no. Sea como fuere, ya hay teatros y cines que están tomando medidas. Tendrán que abrir con su aforo limitado y normas de separación.

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