Claves para un debate fallido

Resulta que en Atresmedia se las prometían muy felices porque Pedro Sánchez iba a acudir exclusivamente a su debate y, además, con monstruo dentro (o sea, con VOX entre los contendientes). Pero no. La Junta Electoral Central cambió los planes y, de paso, ayudó a corregir el error presidencial consistente en despreciar a la televisión pública cuando hizo Pedro Sánchez de la televisión pública su principal bandera. Un lío.

Ahora hay un debate en TVE convocado al que irán los cuatro principales líderes y el de Atresmedia en el limbo.

Ignasi Guardans auguraba en la cadena SER que, finalmente, veremos a Pedro Sánchez en los dos.

Sea como sea, las cosas se han hecho muy mal.

Iván Redondo ha diseñado una campaña dormida, sin grandes aspavientos, tirando a aburridita, con Pedro Sánchez entrevistado por familiares y amigos, y a ganar se ha dicho, tal y como concluyen las encuestas.

Pero, ojo, que las encuestas las carga el diablo.

Que se lo cuenten a Susana Díaz, que también optó por una campaña de baja intensidad y por inflar la burra que era VOX y todo eso le estalló en la cara.

Pero volvamos al debate.

Lo lógico es que haya un debate en la televisión pública y otro en una televisión privada. Y hasta un tercero.

Lo lógico es que haya debates a mansalva porque los debates son los que pueden conformar una idea de lo que son (de verdad) los candidatos.

En los mítines sólo se repiten consignas. No hay sorpresas. En los debates surge lo sorprendente. Pedro Sánchez quería que las tres derechas se volvieran a hacer la foto de Colón en Atresmedia pero le ha salido mal la jugada. Seguramente da lo mismo. Los politólogos aseguran que España está entregada al PSOE. No se fíen. Para eso están los debates. Para pelear Para afianzar las cosas.

Sin embargo, Pedro Sánchez sólo quiere ir a uno y vuelve a exhibir un tacticismo de triquiñuelas que resulta muy feo y se adecúa poco a su imagen de integridad y socialdemocracia avanzada.

El debate (si no hay dos debates) será fallido.

Porque si Pedró Sánchez no acude al segundo debate será como si un equipo de fútbol no jugase la segunda parte de un encuentro.

Nos quedaremos a medias.

Aunque espérate porque luego lo mismo la gente ni ve el debate y tiene una audiencia ínfirma y, entonces, apaga y vámonos. 

Todo es posible en este país tan entretenido.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: El tuit de Esther Palomera que (seguro) no gustó a Pedro Sánchez

Foto: Gtres

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Marcos de Quinto (Ciudadanos) se ha convertido en protagonista de las últimas jornadas por sus insultantes manifestaciones contra la inmigración a través de Twitter y sus últimas palabras han encontrado la respuesta perfecta en un tuit de Quique Peinado.

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Las cosas de Twitter. Semejanzas físicas. Políticos de vacaciones. El verano pasado fue Albert Rivera quien se dejó una barba vacacional leve pero rotunda. Este 2019 ha sido Pablo Casado quien ha decidido descansar de la cuchilla y abandonarse al modo salvaje. Y ha habido quien le ha sacado un parecido razonable.

A ver si lo adivinan.

Pablo Casado con barba se parece a Maluma.

Eso, al menos, opina el tuitero Malacara, experto en caústicas ironías con acento propio.

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Ya lo decía Bertín Osborne en una entrevista con Julia Otero en 1988 que de feminismo nada porque "España es un país desarrollado". Que eso de luchar por la igualdad, incluso entonces, no tenía sentido y que, además, "las machistas sois vosotras", decía refiriéndose a las mujeres.

"Cualquiera os quita vuestros privilegios", argumentaba el de Buenas noches, señora, y que "bastante" tenía él con aguantar que, de vez en cuando, "alguna me diga esa tontería".

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