Casi 30 años engañados: lo que escondía el cartel de El Guardaespaldas

Resulta que no, que no era ella. Casi treinta años después, Kevin Costner revela la verdadera identidad de la mujer que aparecía con él en el cartel de una de sus películas más recordadas, El Guardaespaldas. Cuando medio planeta estaba convencido que la fémina que llevaba en brazos el personaje de Costner era la co protagonista de la cinta, Whitney Houston, ahora el actor revela que no, que no era la desaparecida cantante.

"En realidad no era Whitney", confesaba el actor, recientemente, en Entertainment Weekly. "Ella ya se había ido a casa y la que aparecía en la foto era su doble. Ocultó su cabeza bajo mi hombre, incluso, algo que me pareció muy apropiado".

Que ni era la popular cantante, decía Kevin Costner, ni la imagen la preferida por los productores de la cinta (Warner Bros) para elegirla como la tarjeta de presentación de la película. "Recuerdo que la foto me gustó mucho cuando la vi", confesaba el protagonista de El Guardaespaldas.

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"Escogí esa foto porque la hizo mi amigo Ben Glass, la envié a Warner Bros y les dije: "ahí está el póster de la película".

Hemos sido engañados

Tras un tiempo de negociaciones (según Kevin Costner, los responsables de la película preferían una foto en la que se viera la cara de Whitney Houston), al final el actor se salió con la suya.

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"Les dije algo así como "chicos, estoy realmente convencido de que la buena es la primera foto". Todo después de que me enviaran unas cinco maquetas donde pusieron la cabeza de Whitney y se la veía mirando. Pero, al final, triunfó mi elección. Eso fue todo y la foto terminó siendo la del póster".

Eso sí, amigos y amigas: ¡hemos sido engañados!

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Fotos: El Guardaespaldas (Warner Bros)

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Cuando vuelva el cine y el teatro habrá que adaptarse a nuevos usos en tiempos de pandemia durmiente y dejar que corra el aire. O tal vez (al paso que vamos y tal y como hemos tomado al asalto las terrazas en las ciudades, como si aquí no hubiera pasado nada) volveremos a amontonarnos en las salas y a tosernos en las palomitas unas a otros y otros a una. Esperemos que esto último sí que no. Sea como fuere, ya hay teatros y cines que están tomando medidas. Tendrán que abrir con su aforo limitado y normas de separación.

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Se han recrudecido las caceroladas en la calle Núñez de Balboa, sita en el madrileño barrio de Salamanca y epicentro cosmológico para una burguesía que Manuel Longares en su magnífica novela Romanticismo calificaba de "improductiva". Burguesía improductiva quizás pero con ganas de montar bronca debido a que un virus ha matado a muchos españoles y resulta que la culpa es de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El razonamiento puede que parezca de lo más churrigueresco pero si preguntan a su cuñado (o a Pablo Motos) seguro que se lo explica bien.

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