Camacho y Macron provocan las críticas de la masa tuitera

Por un lado, Jean-Michel Frédéric Macron, 40 años y presidente neoliberal de la República Francesa. 

Por otro lazo, José Antonio Camacho Alfaro, 63 años y entrenador reconvertido a comentarista futbolístico

A priori, poco tiene que ver el político con el que fuera seleccionador de España. Pero el Mundial de Rusia y su final, han acabado por unir el camino de ambos, en el sentido más negativo

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Una final del Mundial en la que Francia se impuso (ayudita del VAR mediante) a Croacia, por un doloroso 4 a 2. 

Por orden de importancia, y sin que se enfade el bueno de Macron, José Antonio Camacho perpetró su enésimo partido como comentarista, más cercano al forofo más acérrimo, que al profesional de medios.

Durante todo el Mundial, el de Cieza ha sido criticado por su tono de aficionado radical, su desidia con los nombres de los futbolistas y, sobre todo, sus comentarios de Perogruyo. 

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Durante la final, José Antonio Camacho volvió a dejar perlas como llamar "Enrican" a Harry Kane, pedir a los jugadores que protestaran al VAR o asegurar que "antes del segundo gol, hay que meter el primero". 

El cúmulo de 'camachadas' de este Mundial de Rusia, han sido recogidas en un hilo tan descacharrante como incómodo

En el caso de Macron, más de lo mismo, pero con el agravante de ser el presidente de uno de los países más relevantes del mundo. Además, el político estaba en el palco de autoridades donde, presuntamente, se deben guardar las formas. Pues él no lo hizo. Es más, se las pasó por el 'Arco del Triunfo'

En el cuarto gol de Francia, a Macron le faltó quitarse la camisa, restregársela a Kolinda Grabar-Kitarovic, presidenta de Croacia, y hacer una peineta a la afición. 

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La foto de su celebración ha dado la vuelta al mundo y, obviamente, ha sido altamente criticada. Sobre todo porque, no hace demasiado tiempo, recriminó a un joven francés de 12 años que le llamara Manu. La charla que le echó sobre educación, valores y demás, quedó ayer diluida en su bravucona celebración. 

Si Macron fuera como debe, dejaría que este chaval al que avergonzó delante de toda Francia, fuera a verle a los Campos Elíseos y le explicara por qué no estuvo bien perder las formas como lo hizo en el palco. Y mira que lo tenía fácil, con una presidenta de Croacia, ataviada con la camiseta de su selección. Pues ni con ésas. 

Está claro que Macron no se merece a Kylian Mbappé

Fotos: Twitter

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Se manifestó (en coche) la gente de Vox para pedir la dimisión del Gobierno y las redes sociales, claro, ardieron durante todo el día con el asunto. Dejó claro su ultraderechismo sin ambages el mismísimo Pepe Reina (un portero de fútbol que llevaban siempre a la selección para que contara chistes y, si se ganaba, gritara en las celebraciones eso tan ingenioso de "¡camareroooooo!/ una de mero...!") y luego hubo de todo.

Por ejemplo, quien resumió en un GIF bastante gracioso la manifestación de Vox.

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No es solamente su capacidad verbal para insultar con desparpajo y creatividad ni su fascismo desaforado sino también una vertiente de humor gestual y ruidista que conecta a Federico Jiménez Losantos con Jerry Lewis o Jim Carrey. Todo ello hace de este personaje ubicado en la ultraderecha un rey de la comedia que quizás no lo sabe y al que los suyos toman en serio. Y ya sabemos que conviene prestar atención a los bufones porque también Hitler y Mussolini hacían reir al principio y luego fíjate.

Pero a lo que vamos.

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