Steve McQueen: 10 imágenes para la iconografía de un mito

Steve & Co.

Steve McQueen no se acaba nunca. Más allá de su fimografía (con títulos tan impresionantes como Bullit, La gran evasión, Los siete magníficos o La huída) hay algo en su estilo y su actitud que le convirtió, para siempre, en un mito, en un personaje icónico.

Fue una estrella de Hollywood consciente de serlo y como tal se comportó. Exigía grandes sumas de dinero y pleitesía para firmar un contrato y sumarse a un proyecto cinematográfico. Le gustaba la ropa y le gustaba el riesgo. Y derrochaba magnetismo.

Steve, un tipo duro

Le apasionaban tanto las motos y los coches de carreras que Steve McQueen se planteó seriamente hacerse piloto profesional y abandonar el cine.

LeMans

Y siempre (por contrato) exigía realizar las escenas de riesgo personalmente. Otra razón por la que ciertos productores no simpatizaban con él. Que una estrella se jugase el cuello al volante de su coche como hizo en Las 24 horas de Le Mans o hiciese acrobacias en moto durante el rodaje de La Gran Evasión no era algo que apreciasen especialmente las majors.

Steve McQueen y su moto

Pero Steve McQueen era así. Un tipo duro.

Del reformatorio al Actor's Studio

Steve McQueen nació en la América profunda. Concretamente en Beech Grove, un poblacho perdido en el centro del estado de Indiana. No conoció a su padre y fue un niño inadaptado que vivió en Misuri y Los Ángeles entre los cuidados de su tío y de su madre. 

A los 14 años conoce por vez primera el reformatorio. Se convierte en un bala perdida.

Steve McQueen, un tipo duro de verdad

Vagabundea, trabaja en esto y aquello e, incluso, se enrola en los Marines, siendo soldado hasta entre 1947 y 1952.

Cuando se incorpora a la vida civil aprovecha unas ayudas económicas que la administración concede a los ex militares para apuntarse al Actor's StudioSteve McQueen entra a formarse como actor en el lugar donde Lee Strasberg está revolucionando el modo de actuar y fabricando estrellas de nuevo cuño tan sólidas como Paul Newman, Marlon Brando, Montgomery Clift... Es su primer peldaño al estrellato. 

Steve y Neile Adams

Después vendría un pequeño éxito en una película de serie B titulada The Blob, algo de televisión y, ale hop, Steve McQueen se convierte en estrella de Hollywood. En 1956 ya se ha casado con quien sería su primera esposa, Neile Adams.

Amores de Steve McQueen

Neile Adams tuvo con Steve McQueen dos hijos: Terry y Chad. Un niño y una niña.

En aquellos días, Neile Adams es un mujer prodigiosamente bella, actriz, cantante y bailarina con orígenes filipinos (apuntemos que, según la Wikipedia, es tía de Isabel Preysler -¿¿¿???-) que llegó a salir en algún capítulo de Alfred Hitchcock presenta y poco más. Steve y Neile se amaban.

Steve y Neile

Y todo va bien hasta que llega el rodaje de La huida, con Sam Peckimpah a la dirección. Steve McQueen conoce a Ali McGraw y todo salta por los aires.

Es 1972 y la actriz Ali McGraw (que ha triunfado en todo en el mundo con Love Story) está casada con Robert Evans, el productor de moda en Hollywood; el hombre que modernizará la industria del cine con títulos como El Padrino o Chinatown.

Todo el mundo sabe en el rodaje que Ali McGraw y Steve McQueen se han liado. Lo sabe también Robert Evans. El rodaje es un infierno. Finalmente, Ali McGraw y Steve McQueen dan el paso. Ese mismo año se divorciarán de sus respectivas parejas y contraerán matrimonio.

Steve McQueen y Ali McGraw

Pero el amor, en el caso de Steve McQueen, no era para siempre. El matrimonio duró cinco años y, después, en 1978, el actor vuelve a casarse. Esta vez con una modelo llamada Barbara Minty.

Steve McQueen sigue con su vida de estrella, se hace amigo de Bruce Lee, protagoniza grandes taquillazos.

Y llega la enfermedad. Un cáncer de pulmón le consume en muy poco tiempo. Se casa con Barbara Minty apenas diez meses antes de morir. Se retira a Ciudad Juárez, en México. Fallece un 7 de noviembre de 1980. Tiene 50 años.

Fotos: Gtres