La leyenda bicolor del zapato sling-back de Chanel

El toque de elegancia definitivo. O el escarpín bicolor de Chanel. Fue la propia Gabrielle la que definió de esta manera al zapato sling-back de la maison cuando lo creó, en el año 1957. Justo una década después de que el New Look de Dior acostumbrase a las mujeres a combinar el tono del vestido con el del calzado; una obligación de estilo no escrita que la diseñadora desterró para siempre con sus zapatos de dos colores. Lo hizo ideando un accesorio estudiado al milímetro del tacón a la punta para que maridase con todos los looks. Funcional pero bello. Sin excepciones e inspirado en el armario masculino, donde el calzado bitonal ya estaba presente desde el siglo XVIII.

"Sales por la mañana con el beis y negro, almuerzas con el beis y negro, vas de cóctel con el beis y negro. ¡Estás vestida de la mañana a la noche!" Palabra de Coco.

En la práctica, el beis estilizaba la pierna y el negro acortaba el pie. Además, Chanel se valió de esa astucia gráfica para proteger la punta de sus escarpines del paso del tiempo y de las calles. Por su parte, la tira por detrás del talón (más tarde, con la ayuda del zapatero Massaro se volvería elástica) ofrecía una gran libertad de movimientos; y el tacón de cinco centímetros se adaptaba a las nuevas formas de vida, que requerían ante todo comodidad.

La creadora volvió a imponer una ruptura estilística con su filosofía. Para aquel entonces, la petite robe noire, el traje de tweed y el bolso matelassé ya eran conceptos imprescindibles en el guardarropa femenino. Pronto le soulier bicolore se unió a ellos, recibiendo el apodo de "el zapato de Cenicienta" por parte de la prensa. Catherine Deneuve, Romy Schneider, Brigitte Bardot, Delphine Seyrig, Jane Fonda o Jeanne Moreau fueron algunas de las primeras celebrities en caer rendidas a su ingenio.

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La leyenda estaba servida.

El escarpín Chanel, de ayer a hoy

En su desfile Prêt-À-Porter para la temporada Otoño-Invierno 2015/16, Karl Lagerfeld reinterpretó este emblemático zapato incluyéndolo en todas las salidas y volviendo a demostrar que, efectivamente, el sling-back de Chanel queda bien con todo.

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Antes, y desde 1983 (fecha en que fue nombrado director creativo de la firma parisina) hasta hoy, el Kaiser ya había presentado mil y una versiones del zapato original. Con tacones altos, en forma de bailarinas, botas, deportivas o incluso alpargatas; con diferentes materiales y variaciones de color: sus posibilidades son infinitas. Y tan eternas como el propio escarpín de dos colores casi sesenta años después de su nacimiento.

En la actualidad, los artesanos de Chanel lo siguen elaborando a mano en Róvena, Italia. En la fábrica donde la marca centraliza la manufactura de su calzado. Más de setenta y cinco gestos de elaboración y más de dos horas de trabajo son necesarios para confeccionar un par. En el proceso, savoir-faire tradicional y tecnología punta se encuentran y posibilitan que todo el estilo atemporal, modernidad y confortabilidad del arte de la moda según Chanel se condensen en un solo complemento con personalidad propia.

Fotos y vídeo: Cortesía de Chanel