La boina de ayer a hoy: así se lleva(ba)

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No es un accesorio de moda sino un símbolo cultural

Y su origen se remonta a hace muchos siglos. En la Historia del traje en Occidente de Boucher, el autor menciona un tipo de sombrero que define como "una especie de boina de rayas", y que forma parte del atuendo de una estatua cretense de mujer hecha de terracotta.

A lo largo del tiempo, se ha relacionado a la boina con el birrete medieval, el gorro escocés del siglo XIX y el tocado tradicional bearnés. Al principio en Europa tenía connotaciones militares y de uniforme (como sucedió, por ejemplo, en las Guerras Carlistas Españolas). Pero, con los años, su uso se extendió a la calle, a las revistas y al cine; hasta que al fin llegaron la Bohemia parisina y el Existencialismo del siglo XX y, con ellos, todo lo que hoy se nos pasa por la cabeza cuando vemos a alguien luciendo un béret. Pistas de estilo incluidas.

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Hay muchas maneras diferentes de llevar una boina y, esta temporada, todas confluyen en un mismo mandamiento estilístico: no sin ella. Nunca. Jamás. Sea cual sea el look. ¡Combinada cualquier cosa!

En los estilismos de diario, una boina clásica en negro o azul marino (para Dior, mejor de cuero) se convierte en la mejor compañera de jerséis básicos, trenchs, abrigos de aires masculinos, camisetas de rayas, trajes de cuadros, jeans, camisas, cazadoras vaqueras o tipo Perfecto y vestiditos románticos. En cambio, para momentos locos ¿por qué no decantarte por un modelo de algún color vibrante como el rojo o, de repente, el blanco más riguroso? Puedes ir alternando según te levantes. Así; a juego con tu estado de ánimo.

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Échale imaginación. Atrévete. Aunque, si te sobran agallas pero te faltan ideas, mejor haz click en la foto principal de este artículo para inspirarte con la evolución de la boina desde mediados del siglo XX hasta hoy (vista a través de iconos como Jane Birkin, Julia Roberts o Bella Hadid).

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Fotos: Cordon Press