Iluminador: manual de uso en 6 normas básicas

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Y, entonces, se hizo la belleza. Gracias a la luz de uno de los productos de maquillaje que, bien utilizados, más pueden hacer por un look. Porque el ilumiador logra lo que sin él parece imposible: acabar con los efectos del cansancio y de los excesos en la piel, esculpir las facciones hasta el infinito y más allá o, simplemente, realzar la personalidad beauty de cada tez en un rápido y sencillo touch.

Pero, ¿cómo manejarse con él para sacarle todo el partido posible y miniminar escandalosos errores? Estas seis reglas de uso y disfrute ayudan a responder a la pregunta sin ningún tipo de complicación. Así que, ¡fuera reticencias y dentro luminosidad!

1. Aplícatelo (solo) en las zonas correctas

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Ni por todo el rostro, ni tan solo en el arco de Cupido. El iluminador hay que en el centro de los labios, en el puente de la nariz, sobre los pómulos, en el lagrimal y en la parte alta de la frente. Con matices, claro está. En esta imagen de Gigi Hadid se puede apreciar lo mucho que favorece y lo bien que funciona el toque de luz adecuado dentro de un maquillaje equilibrado.

2. Juega con la luz

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¿Quién dijo que el iluminador tiene que sentirse solo? Nada de eso. La purpurina de los párpados y las lentejuelas del vestido de Elle Fanning lo acompañan y complementan en este (prodigioso) look, demostrando así que, en cuestión de luces, lo importante es resplandecer sin límites.

3. Escoge tu mejor color

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No todos los tonos de piel son iguales y, por eso, no todos los iluminadores deberían tener el mismo color. Los más comunes son el plateado (para rostros claros) y el dorado (para rostros más bronceados como el de Adriana Lima); pero existe todo un mundo de posibilidades cromáticas que gira en torno a este producto de maquillaje. ¿Un ejemplo? El iluminador arcoíris que arrasa en las redes sociales.

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4. Simplifica

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A veces, no siempre, menos es más. Una piel limpia, libre de imperfecciones y con efecto "cara lavada" igual que la de Irina Shayk gana mucho con un haz de luz aplicado con maestría. Esa piel no necesita nada (pero nada) más para estar bonita.

5. Piensa en absoluto

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Lo más común es que el iluminador vaya dentro de un makeup conjunto con otros elementos como la barra de labios, la sombra de ojos o la máscara de pestañas. Razón de más para maridarlo, como si de un buen vino del color de los labios de Taylor Swift se tratase, tanto con las tonalidades como con las texturas del resto del maquillaje. ¿Un consejo? El contraste entre mates y brillos siempre funciona.

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6. Disimula un poquito

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Porque, en ocasiones, no hace falta que el iluminador se note. Como parte de un sencillo trabajo de contouring, la luz en la piel también puede destacar aquellos puntos que lo necesitan sin necesidad de decir aquí estoy yo. De un modo sutil. De una manera cien por cien elegante. Cleménce Poésy sabe de esto y las fórmulas en crema logran el objetivo.

Fotos: Gtres