Historias de Eurovisión: Salomé y el (supuesto) collar de Carmen Polo

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En 1969, María Rosa Marco Poquet (más conocida como Salomé) ganó en representación de España el Festival de Eurovisión. Su canción, Vivo cantando, se convirtió en un himno. Y, aunque Salomé compartío el premio con Lulu (Reino Unido), Frida Boccara (Francia) y Lenny Kuhr (Holanda), su triunfo fue celebrado por los españoles como si se tratase de algo único y propio.

De hecho, ese año, Eurovisión se vivió con mayor intensidad si cabe en nuestro país al celebrarse en el Teatro Real de Madrid. En 1968, Massiel se había llevado el ansiado título con La la la; por lo que a la edición siguiente tocaba jugar en casa. De sus manos recibió Salomé el trofeo. 

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María José de Ceratto se encargó de componer la música, Aniano Alcalde de escribir la letra. 

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En la puesta en escena tuvo mucho que ver el vestuario. La artista se presentó ante Europa con un moderno diseño de Pertegaz. El traje, un mono de manga larga y pantalón ligeramente acampanado, pesaba catorce kilos. "Pesaba como un matrimonia a disgusto", dijo Salomé en una entrevista concedida a Canal Sur años después.

Se bordó a máquina con cientos de cilindros de porcelana azul. Su movimiento al ritmo de la música es a día de hoy un verdadero icono eurovisivo. Tanto como los pasos de baile de Abba o la melena de Massiel.

Cuenta la leyenda que el collar con que Salomé lo accesorizó pertenecía a la mismísima Carmen Polo, esposa de Franco, quien se los habría cedido para la ocasión. Aunque nunca se demostró tal cosa.

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Para los ensayos, Salomé también se vistió de azul: cuerpo con aplicaciones joya y pantalón de pinza en turquesa. Combinado con bailarinas plateadas. ¿Le trajo suerte este color?

Fotos: Gtres