Eternamente Lady Di

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Su manera de vivir la convirtió en icono contemporáneo; su muerte, en mito eternoEl 31 de agosto del 2017 se cumplen veinte años del (aquí no vamos a decir fatídico, pues todos los siniestros de tráfico llevan implícito el adjetivo) accidente en que Diana de Gales perdió la vida junto a Mohamed Al-Fayed, su pareja en aquel momento. Tenía treinta y seis años.

Fue la princesa que nunca quiso. La reina del pueblo que siempre mereció. Tanto su personalidad como su imagen inspiraron, inspiran e inspirarán a un sinfín de personas pertenecientes a distintas generaciones. Tal vez, lo que más atraiga de la figura de Lady Di tenga que ver con que, a pesar de los problemas en su matrimonio con el Príncipe Carlos de Inglaterra, de su complicada relación con la Familia Real Británica, del acoso de la prensa (al que jamás se acostumbró), de las leyendas urbanas que, desde el día en que fue presentada como la prometida del Heredero, la rodearon y de, en general, las sombras que trataron de oscurecer su luz, ella brilló sin pretenderlo.

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Tímida, discreta y sincera, casi transparente, Lady Di estuvo a punto de entrar en el juego de las apariencias pero no lo hizo: se divorció a tiempo. Prefirió renunciar a todo lo bueno que la Corona le daba para no tener que sorportar, en silencio, lo malo. Eso sí, sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique, eran lo más importante

El mundo vio eso. El mundo amó eso.

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A su estilo

Con título noble de nacimiento, Diana de Gales trabajó como maestra de guardería hasta el mismo día en que se que se casó. Pasó de vestir como una "chica normal" de su época, los años 80 y 90, a definir un estilo royal nuevo; hasta entonces insólito entre la realeza británica y del que, en la actualidad, ha tomado el testigo haciéndole honor a su predecesora la que sería su nuera si ésta viviese, Kate Middleton.

Menos adornos, menos ostentación, menos derroche. Más verdad. ¿O es que acaso la esposa de un príncipe no puede llevar petos, camisetas de rayas, vestidos de verano estampados, chubasqueros, shorts vaqueros, blusas con hombreras y zapatillas? ¿O es que acaso las tiaras de diamantes deben ser tratadas como objetos sin alma cuando, en realidad, tienen mil historias que contar? ¿O es que para asistir a una recepción oficial o a un acto público hay que volverse aburrida? Entre otras cosas, con su personalísimamente común imagen, Diana de Gales demostró lo contrario.

Recordamos su paso de personaje icónico a mítico esta galería.

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Fotos: Gtres