Dior hacia lo salvaje

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Una aventura sin domesticar. Una ruta indomable por tierras inhóspitas. Un recorrido (de estilo) hacia lo salvaje. Todo esto y mucho más es la última colección de Dior; la correspondiente a la temporada Crucero 2018

En medio del desierto de Calabasas (California), la firma parisina ha celebrado su desfile más americano hasta la fecha. Porque este fashion show no ha estado protagonizado ni por el New Look, ni por la luz de París, ni por un color especial directamente sacado de los archivos históricos de la maison. Porque, en esta ocasión, la estrella indiscutible de Dior ha sido la figura del cowboy, tradicionalmente asociada al Lejano Oeste. O más bien, la de la cowgirl: en clave femenina y feminista. Renovarse o morir, dicen.

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El entorno no hacía sino acompañar a los diseños de Maria Grazia Chiuri. Un paisaje tan sauvage como los ponchos de lana y ante, las chaquetas de vaquero con flecos, las faldas folk, las camisas de doma, los sombreros de ala ancha y los vestidos a cuadros con que, una vez más, Dior se ha vuelto a coronar como una casa de moda imprescindible para entender los tiempos fashionistas que corren. Apropiación cultural bien entendida mediante.

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Desde el front row, celebrities como Rihanna o Charlize Theron observaban admiradas la colección, envueltas a un bello y escarpado atardecer en mitad de la nada. Un letrero luminoso con letras de colores se iba iluminando a medida que se escondía el sol. Globos aerostáticos "diorizados" completaban el decorado. Este era el modo en que, por milésima ocasión consecutiva, Dior lo volvía a conseguir.

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Fotos: Cordon Press