Cuando Jane Fonda fue Hanoi Jane: una revolucionaria en Hollywood

Sucedió en 1972 pero todavía hoy es un episodio que pasa factura a Jane Fonda. No hace demasiados años (allá por 2005) un veterano de guerra escupió a la actriz en una librería de Kansas City. Hay quien no ha olvidado que Jane Fonda fue Hanoi Jane, la mujer que levantaba el puño desde territorio enemigo en plena guerra de Vietnam.

Viajemos a los convulsos años 70 en Estados Unidos. Jane Fonda se convierte en una de las más implicadas activistas contra la guerra de Vietnam y a favor de la liberación de la mujer. Es una militante convencida. Y las autoridades siguen sus pasos.

En 1970 la actriz pasó por la cárcel de Cleveland a su vuelta de una conferencia antibélica en Canadá. Fue acusada por tráfico de drogas. Lo que contenían las pequeñas bolsas de plástico que transportaba la actriz en sus maletas resultaron ser vitaminas. Quedó claro que Jane Fonda iba a ser sometida a un marcaje estrecho por parte de la administración Nixon y que todo iba a valer contra ella.

En sus conferencias contra la guerra de Vietnam, la actriz hablaba sobre la Winter Soldier Investigation (WSI) acompañada de soldados veteranos. Era un proyecto para denunciar los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en Vietnam. La actividad antibelicista de la famosa no quedó ahí y en 1972 viajó a Hanói invitada por los comunistas.

Mientras hubo quienes la consideraron una mujer valiente, los sectores estadounidenses más conservadores cargaron en su contra apodándola Hanoi Jane. Llegaron a acusarle de la muerte de los soldados estadounidenses en el norte de Vietnam. Se convirtió en un (anti)icono para la América reaccionaria.

Las imágenes de Jane Fonda en Vietnam en actitud amistosa (y casi festiva) con los soldados norvietnamitas fue una extraordinaria propaganda a nivel mundial para la guerrilla comunista que lideraba Hò Chi Min. Y fue considerada un insulto por la derecha estadounidense, que acusó a la actriz de congeniar con los que mataban a soldados estadounidenses.

En 2005, la actriz publicó My life so far, libro de memorias en el que aclaraba lo sucedido, asegurando que sus intenciones no eran malas cuando se embarcó en el tan criticado viaje. Remarcó estas explicaciones seis años más tarde en una entrada en su web, atendiendo a los persistentes juicios a los que continuaba enfrentándose a pesar del paso del tiempo. Se ha llegado a hablar de cómo la reconocida figura estadounidense fue utilizada por los norvietnamitas, algo por lo que a día de hoy Jane Fonda continúa pagando.

Las disculpas públicas de Jane Fonda jamás sirvieron de nada. Todavía en 2015, durante un acto en Maryland, se exhibieron pancartas con la palabra "traidora". 

Retrato de una mujer luchadora 

La complicada relación con su padre (Henry Fonda), el suicidio de su madre y la bulimia marcaron la infancia y el carácter de Jane Fonda. En 1968, embarazada de su primera hija y durante su relación con Roger Vadim, reside en París. Allí se contagia del movimiento revolucionario que sacude el planeta. Es testigo de las algaradas estudiantiles en la capital francesa, sabe de las atrocidades que están sucediendo en Vietnam y marcha a la India en busca de paz antes de cruzar el Atántico de vuelta a casa.

Y a su regreso se convierte en una militante del feminismo, de la contracultura y del antibelicismo.

Había nacido un icono de la izquierda mundial.

Después de Hanoi Jane

Llegada la década de los 80 e impuesta la hegemonía conservadora en Estados Unidos con la presidencia de Ronald Reagan, Jane Fonda se transformó con el signo de los tiempos. Y de ser icono de liberación pasó a ser abanderada del aerobic. El éxito de la actriz como protagonista de vídeos en gimnasios fue incluso mayor que el conseguido como intérprete en sus últimas películas. Abrió un gimnasio en Los Ángeles y su primer vídeo, En forma con Jane Fonda, vendió 17 millones de copias. 

Jane Fonda explica que su etapa de reina del aerobic no supuso abandonar sus postulados feministas y su compromiso.  Defiende que también era feminismo impulsar a las mujeres a tomar las salas de entrenamiento, tradicionalmente invadidas por hombres. El paso por unos cuantos matrimonios, y sus respectivos divorcios, han reubicado Jane Fonda otra vez en la cúspide de la lucha por la igualdad en tiempos de Trump y de post-feminismo: "Necesitaba sanar las heridas que el patriarcado me había hecho".

En septiembre de 2018, HBO estrenó Jane Fonda in five acts, documental en el que se relata la trayectoria de la estrella de Hollywood que se sumó a la insurrección. Y que todavía, octogenaria pero absolutamente activa, continúa en la brecha. Netflix estrenó en 2015 la serie Grace and Frankie, que demuestra cómo Jane Fonda no pierde ocasión de seguir reivindicando. En el caso de esta serie, al abordar el derecho a la sexualidad de las mujeres mayores.

Jane Fonda es un icono que no cesa. Con todas sus contradicciones y su amplísimo pasado. Y en su álbum de fotos, para bien o para mal, siempre destacará su fotografía en Hanói, joven y feliz haciendo la revolución.

PAULA SALGADO

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