Comida pop

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Nos flipa lo kitsch. Y más si nos lo podemos comer. O al menos probarlo con los ojos.

Para saborear de verdad las horteradas gastro que llenan de calorías vacías esta galería, antes tendríamos que viajar en el tiempo. A mesa puesta y directos al pasado.

Porque hubo una época en que lo elegante se confundía con lo ostentoso y el refinamiento, con el mal gusto. ¿O tal vez todo lo contrario? No lo sabemos. Lo que sí tenemos claro es que de repente la comida pop mola. Tonalidades estridentes, locas, casi irreales; texturas demasiado lisas, demasiado esponjosas o demasiado cremosas; iluminación falsa; fondos artificiales; brillos sospechosos por todas partes. La chabacanería está servida. Sobre mantel feo, por cierto.

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Una gran cantidad de estas imágenes aparecían, tal cual, en los libros de cocina y en las revistas vintage. Otras se tomaban para promocionar algo, o como recurso informativo para acompañar a las noticias. Y en todos los casos cumplían su objetivo. Pues nadie quería naturalidad fingida pudiendo tener ficción sincera. Un pensamiento tan lógico que nos hace preguntarnos muchas cosas sobre la dirección de las tendencias gastronómicas actuales, donde en ocasiones la coherencia falta al mismo nivel que la mantequilla.

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Quizás también ahora lo veamos desde una perspectiva más artística que foodie. Quizás hoy nos hayamos quedado con hambre. Quizás, simplemente nos fascine mirar fotos de bandejas de British Airways con mini-bocados perfectamente ordenados por color y forma, de plátanos a lo Warhol, de huevos duros muy duros, demasiado, de humeantes carnes ¿recién? sacadas del horno. Etc. Da igual. Haz click en la imagen principal y disfruta.

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Fotos: Cordon Press