Brigitte Bardot en medio de un jardín tropical

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Búzios, Brasil. Año 1964. Una fascinada Brigitte Bardot visita por primera vez sus playas salvajes; de las que quedaría prendada para siempre.

Allí y en pleno descubrimiento, el productor de cine Bob Zagury, su novio por aquel entonces, le tomó unos fotos. En ellas la actriz aparece ataviada con un perfecto dos piezas de baño en color chocolate. Entre centenarias palmeras, parasoles de rafia y flores exóticas. Joyas tribales, sombrero de paja y pies descalzos completan el look; tan natural como una generosa melena rubia a la brisa del mar.

Este es el primer momento de estilo y vida que inspira nuestro mejor verano: ése que aún está por llegar.

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La playa

Gracias a Brigitte Bardot (¿o tal vez por su culpa?) esta pequeña localidad pesquera se convirtió en destino turístico de moda. Por aquel entonces, en Búzios convivían en insólita armonía hippies en comuna y ricos llegados de Río de Janeiro para pasar el verano en el balneario.

Sus aguas termales de reflejos turquesa y sus arenas claras aún inexploradas acogieron a partir de la década de los 60 a personalidades como Mick Jagger, Amy Irving o Dolph Lundgren, además de a reputados miembros de la jet set y de la realeza europeas. El difícil acceso, pues solo se podía arribar a la villa por una pista de tierra tras vivir una verdadera aventura tropical, incrementó el arrobamiento por este paradisíaco enclave. ¿Una anécdota? La limusina de Mick Jagger casi se atasca en plena ruta hacia el lugar en 1976. Porque, obvio, Mick Jagger llegó en limusina.

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Cuenta la leyenda que Búzios fue avistada por piratas franceses allá por el siglo XVII. A partir de Brigitte Bardot, bucanera moderna, empezó a ser conocida como "la Saint-Tropez brasileña"; tal fue su influencia en el denevenir de la historia del lugar.

Fotos: Cordon Press