Así están haciendo la revolución las mujeres de Sudán

Subida en lo alto de un coche, la joven estudiante de ingeniería y arquitectura, Alaa Salah, canta llamando al pueblo sudanés a la revolución. Entre la masa que está escuchando, Lana H. Haroun no pierde la oportunidad y captura el momento. Horas más tarde, a través de Facebook y Twitter la fotografía ya ha dado la vuelta al mundo y se convierte en icono de la revolución sudanesa.

Las mujeres están jugando un papel fundamental en lo que parece que determinará el cambio de rumbo de un país que, durante 30 años, no ha conocido otro gobierno que el de la dictadura de Omar al Bashir.

A día de hoy Omar al Bashir ha caído y ha tomado el poder un directorio militar. 

Y en la calles de Sudán se pide a los militares que devuelvan dicho poder a la gente, que haya democracia.

En esa lucha las mujeres han tomado el liderazgo.

Y a las mujeres que alzan su voz las llaman kandakas, como se demoninó a las reinas nubias que acaudillaron a su pueblo hace milenios.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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La protagonista de la imagen viral asegura que "No se puede hacer revolución sin las mujeres. No se puede alcanzar la democracia sin las mujeres". La ropa de Alaa Salah en la fotografía hace honor a cómo vestían las madres y abuelas de las jóvenes sudanesas en los 60, los 70 y los 80. Entonces, ya combatían en contra de la dictadura en su tierra.

Hoy, sus hijas y nietas salen a luchar por el cambio en un país en el que el matrimonio es legal a partir de los 10 años. Un país con uno de los índices más altos de mutilación genital femenina, según la Organización Mundial de la Salud.

La icónica imagen fue compartida el 8 de abril, tan solo tres días antes de la caída del dictador. Las mujeres cumplieron una función esencial. El machismo y desigualdad imperantes en Sudán las ha llevado a ellas a la cabeza de la revolución. 

Qué está pasando en Sudán

Como un rebrote de las primaveras árabes que comenzaron en 2010, sin acceso a Internet desde hace días, las jóvenes lideran una lucha en la que se exige a las fuerzas militares que cedan el poder al pueblo. Omar al Bashir prohibió en febrero el derecho a manifestación de los ciudadanos sudaneses, antes de ser retirado de su cargo.

Esto no ha doblegado a los sudaneses que, cada día desde hace meses, salen a las calles y se enfrentan a las agresiones policiales. Están siendo sometidos a castigos por su "desobediencia civil". La CNN sitúa en más de 100 las muertes que ha dejado el conflicto hasta el momento. Entre ellas se encuentran las de los cuerpos rescatados del río Nilo. The New York Times ha informado sobre las violaciones cometidas por los paramilitares sobre las mujeres. 

Henrietta H. Fore, Directora Ejecutiva de Unicef, ha denunciado los abusos que están sufriendo los menores en Sudán. En medio de la crisis, niños y niñas han sido asesinados, violados y maltratados. 

La movilización, cuya repercusión en medios internacionales está siendo muy limitada, comenzó en diciembre. La subida de precios de productos básicos sacó de sus casas a los sudaneses, cansados de sufrir la represión de la dictadura. Conseguido el apoyo de las fuerzas militares del país, el presidente Omar al Bashir fue encarcelado.

Pero la intención del pueblo de que fuera un órgano civil el que gobernara el país, en el marco de una legislación laica, fue rápidamente olvidada por las autoridades. 

Desde entonces, los sudaneses marchan pacíficamente por su país. Y tras la represión parece que las autoridades militares amagan con una propuesta de diálogo.

Ellas han tomado la palabra

Las que no pueden hacer revolución en el terreno, la hacen a través de sus redes. Así surgen figuras como la de @hadyouatsalaam, influencer sudanesa residente en Nueva York. @hadyouatsalaam publicó el 7 de junio en su perfil de Instagram una imagen en la que daba la voz de alarma sobre lo que estaba sucediendo en su país. 

Con casi 80.000 seguidores, la joven paralizó todas sus campañas con marcas. Ahora, su cuenta es una fuente de información del estado de anarquía en el que se encuentra su país de origen. Yousra Elbagir, reportera sudanesa en Channel 4, también mantiene actualizadas sus redes sociales (@yousraelbagir) sobre el conflicto. 

Son cada vez más los perfiles que se están uniendo a la lucha sudanesa. El azul, color de la revolución en Sudán, se extiende Instagram. Los tuits con hashtags como #PrayforSudan o #IAmSudanRevolution aumentan. 

El pueblo sudanés lleva tras de sí una larga trayectoria de lucha y revolución. Ahora, la importancia de la presencia de la mujer en la movilización ha dejado de pasar despercibida. Las mujeres han tomado las calles y serán el icono del cambio en Sudán. 

PAULA SALGADO

ADEMÁS: 10 documentales feministas (y dónde verlos)

Fotos: Facebook, Instagram, Twitter