Américo Taberna Latina: viaje al mestizaje culinario

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La croqueta es la prueba de fuego de cualquier restaurante (Ferrán Adriá dixit) y, para empezar, dejemos claro que las Americroquetas (de ají de gallina) que elaboran en este establecimiento son un verdadero goce para los sentidos.

Por ahí empezamos bien.

Américo se autodefine como Taberna Latina y ocupa un espacio chic y luminoso en la madrileña calle Vergara, frente a la plaza de Ramales (donde varias mesas conforman su terraza).

Un rincón de Américo

Álvaro Morón es su chef principal y se ha formado en locales de Madrid como La candelita y Plaza Perú (con parada en Costa Rica y Colombia), así que sabe muy bien de qué hablamos cuando hablamos de fusión entre la gastronomía chifa o peruana y la tradición culinaria española.

Porque de eso se trata aquí. Américo resulta de un cruce de caminos entre los sabores latinos y lo español

Tómense como ejemplos sus deliciosas causitas con rabas de calamar y alí-oli, las patatas dos orígenes (con huancaina al ají amarillo y bravas al rocoto) o el solomillo de cerdo caramelizado con puré de camote (con reducción de cocido madrileño).

Naturalmente, hay que probar el ají de gallina, suave en su justa medida para el paladar español, y también tenemnos en la carta anticucho de pez mantequilla, ceviche limeño, chupe de langostinos y zapallo loche, tiradito de salmón.

Una adaptación castiza pero respetuosa del Perú que se ha convertido en gigante gastronómico del planeta.

Carta de Américo

Mención aparte merece el apartado de la coctelería, con un barman experimentadísimo capaz de preparar los mejores piscos de la capital. Por supuesto. ¿Qué sería de un restaurante peruano o similar sin su apartado de cócteles?

Desayuno, comida, cena

Américo funciona como espacio gastronómico abierto a distintos momentos del día. A partir de las 9:30 puede tomarse un desayuno y después, claro, comida y cena a sus horas correspondientes.

La luz de Américo

Y la terraza en la plaza de Ramales, a la vuelta de la esquina de la Plaza de Oriente.

En cuanto a los precios, de una satisfactoria moderación. ¡Y hay menú a mediodía!

¿Qué más se puede pedir a un nuevo restaurante en pleno centro de Madrid?

Fotos: Zeleb