60 años sin James Dean

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Camiseta blanca, pantalones vaqueros, sempiterno pitillo y tupé. O James Dean. Siempre James Dean. Hoy, el 30 de septiembre de 2015, se cumplen sesenta otoños de su prematura muerte en un accidente de coche. Paradójicamente, el automovilismo fue el amor de su vida; ésa que perdió con tan solo veinticuatro años mientras conducía su Porsche Spyder 550, bautizado como Little Bastard por Bill Hickman (su instructor y especialista en el rodaje de escenas peligrosas con automóviles), cerca de Salinas, San Francisco. Y es que Dean solía participar de forma habitual en carreras de coches, tanto en la ficción como en la realidad.

Mucho se ha especulado acerca de las causas de su fallecimiento. Algunas teorías apuntan a que, en realidad, no fue accidental. A que el actor lo tenía todo planeado para, ese día, dejar el mundo por voluntad propia. La tarde de antes dejó a su gato al cuidado de Elisabeth Taylor y visitó a varios de sus seres queridos vestido con un traje oscuro, un atuendo nada habitual en él. Además, se dice que podría haber esquivado sin mucha dificultad al Ford contra el que chocó su vólido y cuyo impacto le provocó la muerte.

Sea como fuere, el modo en que dijo adiós se convirtió en un verdadero mito en sí mismo. A la altura del que constituye su figura, ya indestructible y eterna para la Historia del Cine. Fue el primer actor en recibir una nominación al Oscar a Mejor Actor Protagonista de manera póstuma. Además, y a pesar de su corta carrera, el prestigioso American Film Institute lo incluyó en el puesto 18º como Mejor Estrella Masculina de su lista AFI's 100 Years... Stars

Tres películas, una leyenda

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El carácter mítico de James Dean se declina en tres filmes de culto: Al este del Edén, Rebelde sin causaGigante (en la foto). De hecho, su muerte se produjo nada más finalizar el rodaje de ésta última. Aunque fue su papel protagónico en Rebelde sin causa, donde interpreta a un joven problemático, Jim Stark, el que le encumbró como un icono cultural del desencanto adolescente. Sobre todo porque, en el fondo, su personaje poseía un sinfín de similitudes con el hombre real que había detrás.

Marcó estilo con su look. O más bien lo creó. Todos querían vestir como James Dean. Ir en vaqueros y cazadora roja; fumar con aire indiferente y peinarse igual que él. Contemplando el cartel original de la película, no hace falta explicar el porqué.

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No hace falta explicar el porqué.

Gracias a James Dean y a otros personajes icónicos de la época, los pantalones tejanos se pusieron de moda en el sentido más amplio de la expresión. El denim pasó a ser el tejido del que estaban hechos los sueños de los chicos. En su versión femenina, fueron Audrey Hepburn o Marilyn Monroe algunas de las primeras actrices en llevarlos ante una cámara. 

Ahora, en el 60º aniversario de su fallecimiento, James Dean vuelve a estar presente en la memoria del mundo. ¿O acaso nunca se fue?

Fotos: Gtres