10 modos (nada cursis) de ponerse una diadema

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Princesas, sí. Pero con actitud. Esto es lo que parece gritar a los cuatro vientos el look beauty del desfile Primavera-Verano 2016 de Saint Laurent Paris. Con la tiara como elemento protagónico, el heroin chic volvió a la vida en el poderoso universo estético de Hedi Slimane, declinado en una belleza no tan fácil de entender. La forma en que las modelos llevaban las coronas, sobre un messy hair especialmente creado para la ocasión, hablaba por sí misma y decía que las diademas no tienen por qué ser cursis.

Un lema que llevan décadas promulgando iconos de estilo de todos los tiempos. De Romy Schneider o Brigitte Bardot a Marion Cotillard, Emma Watson y Sienna Miller. Cada una de ellas acogiéndose a su propio modo de concebir lo cool. Y con las salvedades inherentes al momento histórico en que lo hacen, dándoles su touch inevitable, rodeándolas.

Saint Laurent sobre la pasarela marca la pauta para la próxima temporada, y ellas y muchas más siguen inspirando la imagen con diadema, sin recato, que triunfa en la calle. Lo importante es que, en ningún caso, se debe caer en la ñoñería. Así que nada de niñas buenas que parezcan no haber roto un plato jamás; ni de manidas diosas grecorromanas que lleven el barroquismo hasta el extremo. La clave para defender una diadema sin ser nada cursi está en no darle la menor importancia. En volverse práctica. En que parezca que el accesorio está ahí un mucho por casualidad, un poco por elección útil. Y que en el fondo, es solo eso, un simple accesorio para el cabello.

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Las más básicas, de plástico rígido en riguroso negro con apenas unos centímetros de ancho, forradas en diferentes tejidos textiles o a modo de cordón fino de color, se convierten el el complemento capilar perfecto para el día a día. Estilismos de oficina y vestidos de cóctel encuentran a ellas su comodidad chic. Pueden lucirse con el pelo suelo o recogido (con coleta informal sientan de maravilla), en clave 60's o con un aire más actual.

Para las ocasiones especiales, mejor apostar por las diademas tipo corona o con elementos metálicos como cadenas, tachuelas o pequeños repujados recorriéndolas; y conjugarlas con peinados o, muy elaborados a base de recogidos impecables y volúmenes, o absolutamente desenfadados e incluso no-peinados (aquí volvemos a acordarnos de las gothic princess de Hedi Slimane para Saint Laurent). Los outfits de noche e incluso de gala las completan. Aunque también se puede jugar al contraste y maridarlas con jeans, camisetas básicas, prendas de cuero o sneakers. El grado de atrevimiento varía de uno a otro mix.

¿Un truco para que (todas) se mantengan en su lugar durante horas, sea cual sea la inspiración? Llevarlas con el cabello lavado del día anterior, nunca recientemente. Además, si pulveriza con un poco de laca flexible una vez colocada la diadema, ésta quedará bien asentada a la par que la melena obtendrá cuerpo, fijación y brillo. Las horquillas también ayudan, pero hay que tener cuidado de que no se vean más de la cuenta...

Fotos: Gtres