20 razones por las que amamos París

París atardece

París no se acaba nunca.

Lo escribió Ernest Hemingway y tituló así Enrique Vila-Matas uno de sus más bellos libros.

París es inagotable y ninguna barbarie logrará jamás desdibujar el contorno de civilización que componen sus cafés, museos, tiendas y plazas arboladas.

Amamos París porque París es el hogar de quienes aman la cultura.

Amos París por estas 20 razones (entre muchas otras):

1. El blanco y negro de À bout de souffle

Al final de la escapada

Godard inventó (junto a Truffaut) la nouvelle vage en las calles de París. El cine no volvió a ser igual después de Al final de la escapada.

Y allí, en Al final de la escapada (A bout de souffle), estaba París. Jean Paul Belmondo y Jean Seberg pisaban sus bulevares y huían hacia ninguna parte y el mundo era en viejo blanco y negro.

2. Chanel

Gigi Hadid y amigas en una tienda Chanel

Chanel es la civilización.

Y Chanel, por supuesto, es París.

31, Rue Chambon es la dirección desde la que durante años Coco Chanel convocó a la sociedad francesa.

Su casa (su taller) sigue allí en pie.

3. Tolouse-Latrec

Cuadros de Tolouse-Lautrec

Llegó a París en 1881 y en seguida se convritió en el retratista más certero de la noche parisina.

Henri Tolouse-Lautrec son sus bailarinas de can can, los cabarets, el color verde de la absenta.

O el mito del París bohemio, que todavía permanece en sus galerías de arte y sus buhardillas para burgueses que se sueñan artistas.

4. Patrick Modiano

Patrick Modiano

Hay un París de Patrick Modiano que es el París de las calles desiertas a medianoche, la luz de las farolas, los hombres y mujeres sin pasado, los enigmas escritos en servilletas de papel de un café.

Es el París de En el café de la juventud perdida, Calle de las tiendas oscuras, Los bulevares periféricos.

París es Modiano también.

5. Mayo del 68

Mayo 68

Fue el mayo francés pero, finalmente, fue el mayo de París.

Las revueltas estudiantiles que cambiaron el mundo y de cuya iconografía aún nos nutrimos.

Las barricadas de antaño también forman parte del paisaje soñado de la ciudad.

6. Amelie

Amelie y sus colores

Ya nunca vimos el Sacre Coeur y sus escalinatas del mismo modo tras Amelie.

Bien es cierto que la película ha sufrido un abuso en cuanto a referencias que ha hecho que, casi, acabemos odiándola.

Casi.

Amelie es otro París, repleto de colores.

Y el flequillo de Audrey Tatou

7. Las gárgolas de Notre Dame

Gárgolas Notre Dame

Desde antes de Disney la catedral de Notre Dame ha sido el hogar monstruos.

Víctor Hugo inventó al celebérrimo jorobado que tuvo el rostro de Charles Laughton pero las gárgolas son los seres fabulosos que roban la mirada de los niños en Notre Dame.

Monstruos de piedra que vigilan la ciudad desde lo alto.

8. Edith Piaf

Edith Piaf

Fue la voz de Francia pero La vie en rose es puro París en primavera.

Por siempre, Edith Piaf.

9. Los cafés

Café en París

El café es un tópico de París pero también amamos a París por sus tópicos.

Un café en París, cualquier café, resume toda la ciudad.

Ver pasar la vida desde un café cualquiera.

10. Carla Bruni

Carla Bruni desnuda

Carla Bruni nació en Turín pero es una parisina universal.

¿En qué lugar sino en París podría soñar una modelo y luego cantante con convertirse en toda una Primera Dama?

Y, ojo, que puede volver al Eliseo del brazo de su adorado Sarkozy.

11. Père-Lachaise

Cementerio de Père-Lachaise

Allí reposan Apollinaire, Chopin, Maria Callas, Balzac, Oscar Wilde y Marcel Proust. 

Y también Jim Morrison, cuya tumba sigue siendo la más concurrida entre todas, con botellas de Jack Daniel's y velas que permanecen en forma de ofrenda.

12. Serge Gainsbourg

Serge Gainsbourg y Jane Birkin

En el humo de los cigarrillos que fumaba incansablemente Serge Gainsbourg se dibuja otro París bohemio.

Serge Gainsbourg es París y, por supuesto, Jane Birkin (la mujer a la que amó) también lo es.

Serge el feo, tan seductor él.

13. El Sena

El río Sena

A veces los turistas tienen razón.

Para contemplar París en todo su esplendor hay que tomar una barcaza y surcar el Sena.

El Sena embellece París con sus aguas sucias y tumutuosas y los puentes colosales que los arquitectos colocaron sobre el río.

14. Maigret

Jean Gabin como Maigret

Antes de ir a París imaginamos París a través de las novelas policiacas de George Simenon.

Jean Gabin fue el inspector Maigret en el cine pero lo cierto es que Maigret nunca tuvo un aspecto concreto.

Sólo era un policía que, en mitad de la noche, acudía a resolver un crimen cometido en cualquier rincón de la ciudad.

15. Air

Disco de Air

Compusieron la preciosa banda sonora de Las vírgenes suicidas de Sofia Coppola y sólo por eso han de ser respetados.

Pero es que, además, hay algo muy parisino en la música electrónica de Air.

Aunque, por ser estrictos, sus dos componentes nacieran en Versalles. Lo mismo da.

16. Dior

Dior es París

Christian Dior no nació en París sino en Granville, en la Baja Normandía.

Pero Dior es una firma eminentemente parisina.

Es el lujo y la elegancia y eso (por supuesto) es París.

17. Casablanca

Casablanca

En una película repleta de frases espléndidas hay una que llena de emoción a los sentimentales que fuímos: Siempre nos quedará París.

El recuerdo de un pasado feliz.

Casablanca es París y el clamor de libertad de La Marsellesa en un perdido café de África.

18. Catherine Deneuve

Catherine Deneuve en los 90

Fue Belle de jour para Buñuel y tantas otras cosas.

Catherine Deneuve es una parisina para la eternidad.

Y una belleza (también) inacabable.

19. La fiesta exclusiva

Estefanía en París

Y también amar París porque París es el lugar donde los ricos y famosos se divierten en lugares exclusivos.

París es la fiesta soñada a la que deseas ser invitado.

El lugar donde las celebrities se esconden en las sombras de la noche.

20. La generación perdida

Scott Fitzgerald y Zelda en un barco

París ha sido escrito por cientos (miles) de plumas.

Pero ellos, los escritores estadounidense de la Generación Perdida, inventaron París para el mundo.

Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, John Dos Passos, Ezra Pound, John Steinbeck.

Sin ellos no hubiera sido lo mismo.

O tal vez sí.

París no se acaba nunca.

Fotos: Gtres