La chica del pastel

la libertad es para el verano.

Iba a escribir un bonito texto que hablase de septiembre. Me gustan los bonitos textos que hablan de septiembre. Pero (¡oh!) acabo de cambiar de opinión. Así que os voy a contar otra cosa. O, más bien, a intentar entenderla yo antes que nadie mientras tecleo.

Dicen que el final del verano nunca viene solo. Olvidaos del refranero; lo susurran las voces de dentro de mi cabeza porque, para mí, que se acabe es una auténtica desgracia. Y sin exagerar (como siempre). Además, este año, creo que el cartelito de the end está mal acompañado. Este año, junto al olor a papelería, emoción por seguir y una nueva música, el paso de estación también trae consigo una serie de noticias que me ponen triste. Igual que mirar fotos del mar desde una ciudad sin playa.

Noticia uno. Beyoncé se lleva a su hija de cuatro años, Blue Ivy, a la gala de los VMA y, a los pocos minutos de aparecer diva y niña en la alfombra roja, Twitter se llena de comentarios donde lo más suave que se dice de la hija de (repito) CUATRO AÑOS de Beyoncé es que es "fea de cojones". Noticia dos. Una turista anónima disfruta de un momento de relax en las playas de Niza ataviada con un burkini cuando, sin mediar explicación, se le acerca una patrulla y cuatro gendarmes armados la obligan a quitarse la ropa. Noticia tres. Después de varias apariciones públicas a cara lavada (que cierto sector de la prensa estadounidense consideró dignas de titular) Alicia Keys publica una carta en Lenny Letter, la revista feminista de Lena Duhnam, explicando que si ha decidido renunciar al maquillaje es porque llegó un día en el que, para aceptarse ante el espejo, tuvo que dejar de salir a la calle al natural.

Blue Ivy, una turista anónima, Alicia Keys. Tres personas muy diferentes en cualquier sentido. Tres personas que, al menos de un modo biológico y hasta la fecha, tienen en común que pertenecen al género femenino: como dos mujeres presentes y una mujer futura.

Mi pregunta ahora es, ¿dónde empieza su potestad y dónde (debería terminarse de una vez por todas) el derecho que completos desconocidos se atribuyen sobre ellas? Y también, ¿hasta cuándo el aspecto físico de las chicas va a seguir siendo (en orden de aparición) juzgado, controlado o incluso escogido por alguien más que por sí mismas

Seguramente, Blue Ivy crezca y mande a la mierda a aquellos que hoy la juzgan pensando que la palabra "fea" significa insulto con culpa y la palabra "guapa", halago con mérito. Seguramente, la turista anónima tenga súper claro que ningún tipo de control por parte de los que no comparten su estilo de vida va a cambiar nunca sus creencias. Seguramente, Alicia Keys vuelva a maquillarse en el futuro, pero porque así lo habrá escogido ella y no porque una sociedad desfasada, machista y superficial se lo haya impuesto desde pequeña.

Seguramente. Aunque ni a Gabriel García Márquez ni a mí nos gusten nada los adverbios acabados en -mente, eso es lo más probable.

Ahora bien... ¿y si no? Si no, yo ya tengo un plan que consiste en quedarme para siempre en vacaciones mientras hago lo que mejor se me da: ser libre. 

Foto: Jane Fonda en Roma, 1972 (Gtres)